Los accidentes de tránsito son una lamentable moneda corriente en la ciudad. Muchos de ellos son provocados por actitudes irresponsables que pasan por alto las normativas vigentes. Más allá de los controles, la educación vial es el innegable camino a seguir en búsqueda de soluciones.
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Azul es una ciudad en la que se maneja mal, de eso creo no hay dudas. Los accidentes de tránsito se han convertido, desde hace mucho tiempo -lamentablemente- en moneda corriente, y gran parte de ellos (o la gran mayoría) son provocados por irresponsabilidad, por hacer caso omiso a las normativas vigentes, en definitiva, por pisotear la seguridad vial.
En esta ciudad, el parque automotor parece crecer a pasos agigantados día a día, al igual que las actitudes irrespetuosas e imprudentes de quienes circulan por la calle, ya sea en auto, en moto, en bicicleta o caminando, ya que los peatones también deben conducirse dentro del marco de acatamiento a las leyes viales y muchos (o la gran mayoría) no lo hacen.
Son muchas las faltas que pueden enumerarse en lo que a tránsito se refiere. Es muy común apreciar en todas las avenidas de la ciudad a conductores ignorando por completos las señales de tránsito y girando hacia la izquierda como si estuviesen en el patio de su casa y como si no transitase nadie más por la calle.
El estacionamiento en doble fila es otro de los "deportes" locales más practicados, sobre todo en las arterias que conforman el radio céntrico. También, asiduamente se pueden ver a camionetas y camiones descargando mercaderías en horarios en los cuales no está permitido, provocando este accionar distintos inconvenientes a quienes por el lugar circulan.
La educación vial es el camino más claro a seguir en la búsqueda de soluciones.
Como se ha destacado en notas anteriores, lo más preocupante en lo que a la cuestión vial en Azul se refiere es lo que acontece en torno a los ciclomotores. Esto no es solamente por la velocidad con la que circulan muchos de ellos, sino a otro tipo de situaciones, como por ejemplo el no uso de casco (o llevarlo en el bazo) o la cantidad de personas que transitan sobre ellos (más grave aún cuando de varios chicos se trata).
Por otro lado, tratar de pasar por una escuela en horario de salida o entrada de chicos es una misión tan difícil como cualquiera de los trabajos que tuvo que desarrollar Hércules, el mayor de los héroes griegos. En esos momentos se puede ver diferentes actitudes que limitan con lo descabellado, varias de ellas implicando también riesgos para los niños.
Además, que las avenidas se convierten por las noches en circuitos que nada tienen que envidiarle al de Mónaco no es novedad. Y es en ese sentido en el cual se reciben innumerables (y razonables) quejas de vecinos.
Podríamos estar escribiendo varias páginas sobre la problemática del tránsito en Azul, pero con citar algunos ejemplos, o simplemente con salir de nuestras casas, alcanza.
Desde la comuna se llevan a cabo diferentes operativos destinados a buscarle soluciones en lo que respecta a esta temática. Incluso, se ha aumentado el número de agentes que recorren las distintas arterias de la ciudad.
Pero queda claro que además de los controles que se deben desarrollar desde el Estado, el principal camino a seguir es el de la educación vial. Ahí está la semilla que nos permitirá, el día de mañana, cosechar ciudadanos responsables al momento de transitar por las calles de la ciudad. "El futuro llegó hace rato" dice una canción.
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