En una semana, autoridades de dos colegios de la ciudad dijeron en los medios que no cuentan con un normal servicio de agua potable. En una institución del barrio Laguna Seca, ayer reclamaron también por otras necesidades edilicias y denunciaron vandalismo.
“La situación del agua es crítica, ya que el tanque no está enviando la cantidad suficiente porque no tenemos todas las canillas. Los chicos rompen los caños, se tiran y quedan sueltos, pierden agua y por la fuga el agua es derrochada y el servicio es deficiente”, dijo la directora de la escuela del barrio Laguna Seca, Norma Monzón a Radio Dos. “Son los chicos quienes destruyen sus cosas, rompen lo que sea y aun corriendo riesgos”, agregó.
Por esta declaración, El Litoral se acercó a la institución para conocer la situación y docentes coincidieron en algunos aspectos con la directora; comentaron otros problemas edilicios y de vandalismo en el establecimiento. Los maestros expresaron que si bien los niños pueden hacer travesuras y dificultar el manejo de las canillas, “no hay presión de agua; hay vecinos que roban en la escuela; no hay ventiladores que funcionen en la planta alta”, entre otros inconvenientes.
“Los chicos desenroscan las canillas pero es más como travesura. Siempre tenemos problemas con el agua porque no hay presión. Durante la noche se carga el tanque, los alumnos de la mañana tienen agua pero los de la tarde no”, comentó una docente. Ante esta situación, los maestros dan permiso a los estudiantes para que ocupen el baño de los maestros si tienen sed porque es el único lugar que cuenta con este servicio.
Personal que se desempeña en el establecimiento señaló que hay caños rotos. Los empleados sostuvieron que “el edificio es muy viejo y por eso hay muchos problemas”. Opinaron además que “es necesario el arreglo de la bomba de agua, para lograr más presión”.
Por otra parte, docentes contaron a El Litoral que es frecuente que vecinos de la zona trepen los muros de la escuela y roben las chapas o lo que encuentren a su alcance. Esta invasión a la propiedad también trae una situación más delicada a la que deben enfrentar, por el ingreso de personas extrañas al establecimiento deciden cerrar los baños y acompañar si un estudiante desee ocupar. “Cerramos las puertas de los baños durante el horario de clase y abrimos en el recreo. Entran hombres que no sabemos quiénes son y por prevención tomamos esta medida. En los baños se pueden encerrar y no sabemos qué puede pasar”, dijo una maestra.
También comentaron que no funciona la mayoría de los ventiladores en la planta alta y no está habilitada una escalera. Los maestros sostuvieron que intentan que los chicos puedan estudiar en este contexto.
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