‘El problema de la inseguridad no es una sensación sino es algo real y concreto’

El Padre Horacio Herrera, capellán de la Departamental 25 de Mayo, celebró una Misa en la Capilla de Lourdes a la que fue invitado el personal de la comisaría y destacamentos del interior. El sacerdote expresó como capellán de la policía que hay que “acompañar al uniformado”, aunque sea de vez en cuando, para “que sepan que el Ministerio de Seguridad a través de la capellanía también se ocupa de ellos, quizás no pudiendo resolver ningún problema, pero por lo menos ayudar en las pequeñas cosas”.
En diálogo con Radio LVA y CN Saladillo, el Padre Horacio Herrera, capellán de la Policía, se refirió entre otra cosas, a su visita por Saladillo, señalando que tiene una zona muy grande para atender, siendo cuatro Departamentales, es decir, diecinueve partidos de la provincia de Buenos Aires.

Al respecto, manifestó que, con la capellanía en la Departamental 25 de Mayo, empezó hace dos meses, tiempo que tiene de recorrida por la provincia, pretendiendo desde el apoyo espiritual, acompañar a los uniformados que, desde su punto de vista, se sienten solos, no tanto en las ciudades, como en los puestos de vigilancia del interior.

En este sentido, indicó Herrera, que la idea es acompañarlos, aunque sea de vez en cuando, que sepan que el Ministerio de Seguridad a través de la capellanía también se ocupa de ellos, quizás no pudiendo resolver ningún problema, pero por lo menos ayudar en las pequeñas cosas.

Por eso en la Misa celebrada, expresó, que el mensaje fue en concreto para el policía, sabiendo que desarrollan su vida como y con los demás, pero tienen responsabilidades, con una profesión que en sí misma es muy peligrosa y muy poco apreciada, no perdiendo de vista la vocación de servicio, siendo este el mensaje más importante, dejando de lado solo el reclamo por el sueldo creyendo que esta profesión es un trabajo más, y no es así, significó el capellán.

En el mismo sentido, refirió, que cuando hoy en día la policía está bastante cuestionada y es crítica de blancos fáciles, se hace complejo trabajar, pero no por ello hay que dejar de alentarlos, no hay que dejar de animarlos a seguir trabajando, siendo que ellos no deben involucrarse en cosas que directamente no tienen nada que ver.

La institución policial, significó, es muy buena, y “el problema es quizás de los que estamos adentro por no dar un buen testimonio, por no colaborar en si mismo y dar lo que corresponde a los demás, quedándonos tranquilos y pensando que el Estado tiene que hacer todo, teniendo lamentablementeque depender, en este caso,de reglas de juego que están impuestas”.

Respecto a la problemática de los efectivos policiales de las ciudades bajo su órbita, señaló Herrera, que son las mismas, se cambia de localidad pero son las mismas. Con respecto a la inseguridad afirmó que “el problema de la inseguridad no es una sensación sino es algo real y concreto”, no siendo un modo de vivir el estar encerrado en casa para salvaguardar la vida, si no saber que el policía está para una tarea determinada, custodiar la vida, el honor y la honra de las personas.

Esto, indicó, esta estatuido hace añares, olvidándonos y creyendo que es un funcionario más que cumple vaya saber qué, y no es así, apuntó, en esos tres pilares debe desarrollar su vida en función de los demás. Por eso, y más allá de que no esté valorada la vida de aquel que sirve, y que es cierto, lo tiene que seguir haciendo.

En otro sentido manifestó el capellán, y sobre las leyes que deben estipular los legisladores o por cuestiones operativas que deben manejar los gobiernos de turno, se les echa la culpa a los policías, que “pareciera siguen siendo los tontos” cuando por una ley penal que se impone y que no sirve, ponen preso a alguien y que a los dos minutos va a salir más rápido.

Es así, expresó, “quien legisla no colabora para que aquella ley que sea justa se pueda implementar”.

Por último, afirmó Herrera, “no hay que esperar milagros raros”, sino que hay que trabajar para llegar a ser buenos ciudadanos y no solamente habitantes de un país, que sepamos reclamar lo que es debido y como corresponde, no cambiando de vereda para que nos den las cosas, y en esto, insistió, el ciudadano tiene que aparecer, y retomando la cultura del trabajo.

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