A partir de la vuelta de Jorge Capitanich al Gobierno, se espera un cambio de escenario en el que no sólo la cosa pasa por el rol que pasaría a ocupar el díscolo número dos del Gobierno, sino cómo se acomodan los demás actores del justicialismo y de qué manera conforma un nuevo gabinete con aptitud para pelear a quien por ahora es la favorita a suceder a Capitanich al frente del Gobierno, la intendenta de Resistencia.
Coqui espera que sea la Justicia la que evite que deba terciar en el fabuloso escándalo que desató Chiyo con Lotería. Prendió una mecha que difícilmente se vaya a apagar y que para Capitanich sería algo más que una prueba de fuego. Uno de los interrogantes es el rol que se le reserva a Omar Judis y el que asume el diputado nacional Pedrini, que hasta ahora guardó un precario equilibrio entre el número uno y el dos de la fórmula y que acaba de sorprender altisonantes declaraciones contra nada menos que el presidente del más Alto Tribunal de la Nación. Jorge Capitanich sigue sin definir su regreso a la provincia para retomar el control provincial, pero el escándalo desatado por la privatización de los casinos habría incidido fuertemente en las últimas horas para que un nuevo rumor de reemplazos y corrimientos en el gabinete nacional vuelva a posicionarlo, en breve, al frente del Ejecutivo chaqueño.
La noticia de que el gobernador sustituto de Coqui decidió de buenas a primeras entregar un negocio millonario a empresarios amigos se esparció como la peste por los corrillos políticos porteños. Sólo porque el caso Nisman sigue en la picota secundado por otros hechos nacionales taquilleros el episodio chaqueño no llegó -todavía- a las primeras planas porteñas.
El propio Capitanich está en desacuerdo con la privatización pergeñada por Juan Bacileff Ivanoff en tiempo récord, pero guarda silencio en un vano intento por mantener en reserva lo que es un nuevo motivo de vergüenza nacional para la administración chaqueña: el vice que dejó al frente del timón provincial volvió a hacer de las suyas con una operación millonaria que se contrapone a la filosofía estatista del modelo K.
En este contexto todas las miradas apuntan al día después de Chiyo que quizás lo pase aún peor que el propio Pedro Miró, considerado el monje negro del Gobierno, aunque a favor de este último el amplio conocimiento de los secretos más íntimos de los últimos años de gobierno sin olvidar que fue uno de los alfiles preferidos del gobernador en uso de licencia.
El recambio que se espera materializará Coqui a partir de su reasunción incluiría el 90% de los más altos cargos de la administración comenzando por la nominación de un nuevo fiscal de Estado e incluiría a muchos funcionarios que ganaron terreno en los últimos tiempos cuando parecía que el interinato de Chiyo se extendería y le dejaría margen para la manipulación de las listas de candidatos de las cuales -ahora- quedaría absolutamente marginado, sin otro margen de acción que el de cubrir su retirada, algo que no es fácil para nadie que sale con la cola sucia, lo que podría ser el caso de un Bacileff por estas horas atribulado al extremo de no querer firmar el decreto de llamado a extraordinarias para posibilitar que la Cámara deje sin efecto la licencia otorgada en noviembre de 2013.
Pese a los esfuerzos de Coqui por disimular las tropelías de su segundo al mando, los principales referentes del kirchnerismo nacional están enterados del rapto privatizador de Chiyo.
El principal responsable de que todo se sepa con lujo de detalles en ámbitos nacionales, especialmente en el plano parlamentario, se llama José Mongeló. El legislador chaqueño se encargó de que sus pares tomaran debida nota del sospechoso proceso licitatorio impulsado en su provincia y, como era de esperarse, vació una carga atmosférica sobre la imagen del mandatario provisorio.
CON MONGELO,
FRENTE ABIERTO
Especialmente desde que Chiyo enrostró a Mongeló su pasado como ordenanza del Poder Judicial, el legislador saenzpeñense profundizó la campaña en contra del gobernador provisorio y desató un vendaval de críticas en las redes sociales, con lo cual las derivaciones políticas de la entrega de los casinos se extendió por los despachos más influyentes del poder central.
En ese contexto volvió a circular la versión de un regreso presto de Capitanich. Es más, algunos medios nacionales dejaron trascender que podría producirse un recambio a nivel interno de modo que Aníbal Fernández asuma en la Jefatura de Gabinete para que la Secretaría Legal y Técnica vuelva a quedar en manos de César Parrilli una vez que se consume la disolución de la Secretaría de Inteligencia.





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