Es un país que mantiene litigios territoriales con China y ahora la Casa Blanca busca reforzar su alianza.
La visita del mandatario busca subrayar las relaciones en materia de seguridad con Malasia, en el contexto de las tensiones territoriales que ese país mantiene con China. Obama intenta, además, seducir al gobierno malasio para que se incorpore al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPPA), un vasto mercado de libre cambio entre países de la región. Se trata de la tercera etapa de la gira del Jefe de Estado norteamericano por Asia, luego de Japón y Corea del Sur, dos socios clave de EE.UU. en el Pacífico. El lunes por la mañana viajará a Filipinas, última fase de este crucial recorrido político.
Obama es el primer presidente que visita Malasia desde Lyndon Johnson, quien lo hizo en 1966. Ambas naciones buscan olvidar décadas de difíciles relaciones, y están unidas ahora frente a una China que afirma cada vez más su poder en la región. Obama, consciente de la imagen negativa de Washington entre las naciones musulmanas, quiere establecer nuevos vínculos con Malasia, país de economía vigorosa e islam moderado.
El primer ministro malasio, Najib Razak, también trata de sacar provecho de esta visita. Su intención es que le ayude a contrarrestar las consecuencias negativas de la desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, el 8 de marzo pasado, por el que fue sumamente criticado. Las relaciones entre Washington y Kuala Lumpur fueron tensas desde 1981 a 2003, cuando el país estuvo dirigido por Mahathir Mohamad, crítico feroz de EE.UU. Pero los lazos comerciales persistieron y las relaciones mejoraron con Razak.
Previamente el mandatario estadounidense había visitado Corea del Sur, donde calificó a Norcorea de “estado paria”, que “prefiere sumir en el hambre a su pueblo en lugar de alimentar sus esperanzas y sueños”. Como respuesta, el líder norcoreano ordenó a sus tropas prepararse para un “inminente conflicto” con EE.UU.

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