Los sindicatos resisten la flexibilización laboral
A ese llamado al paro se sumaron ayer el fracaso en la búsqueda de consenso para esa reforma y el desplome en la popularidad del mandatario. Tres duros golpes para cualquier gobierno en un solo día y más aún para el de Rodríguez Zapatero, que no deja de recibir malas noticias a diario sobre la falta de una recuperación genuina de la economía, el nivel de empleo o la confianza de la sociedad para que pueda finalizar su mandato en 2012.
En las últimas horas, esta sensación de desaliento parece haberse profundizado. A la falta de un acuerdo entre el gobierno, los sindicatos y la patronal por un nuevo régimen de despidos más baratos se le sumaron las encuestas conocidas ayer. Según
un sondeo difundido ayer por el periódico ABC , la ventaja en intención de voto del opositor Partido Popular (PP) sobre el oficialismo es nada menos que de 12 puntos.
Si se convocara hoy a una elección general, esa diferencia conduciría al PP a alzarse con la presidencia y con mayoría legislativa en el Congreso por primera vez desde la llegada de Rodríguez Zapatero al poder, en marzo de 2004.
La pérdida de apoyo no se limita a los potenciales votantes. También las Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT), las dos principales centrales sindicales, que hasta ayer habían respaldado la gestión del actual mandatario, decidieron impulsar la convocatoria a una huelga general para "comienzos del otoño [boreal]".
En ese momento, España estará recuperando su ritmo de vida cotidiana tras las aquí siempre extendidas y respetadas vacaciones estivales.
"Habrá huelga general", dijo, brevemente, el responsable de comunicación de CC.OO., Fernando Lezcano, luego de que los dirigentes de ese sindicato se reunieran para analizar las 41 páginas del proyecto oficial de reforma laboral.
"Casi con toda probabilidad llamaremos a la huelga en los meses de septiembre y octubre", señalaron otras fuentes de esa entidad, que también apuntaron como fecha ideal al 29 de septiembre, aunque no pudieron precisarla porque, de acuerdo con lo señalado a la prensa española, "preparar una huelga general exige entre 20 días y un mes".
Un antes y un después
Aunque se trató de un llamado algo tímido y postergado, y de hecho sólo formalizado por las CC.OO. con un apoyo implícito por parte de la UGT, la convocatoria a la huelga general podría marcar un antes y un después en la relación de fuerzas que sostiene en el poder a Rodríguez Zapatero.
De afirmarse esta postura de los dos grandes sindicatos contra el gobierno, el ejecutivo español se verá obligado a tejer alianzas con otros sectores de poder, en especial los partidos políticos minoritarios.
Deberá hacerlo porque, a partir de septiembre, se celebrarán sucesivamente elecciones en Cataluña, primero, y comicios autonómicos y municipales en todo el país, a comienzos del año próximo.
Una clara derrota en cualquiera de estos comicios podría volver insostenible la permanencia del actual presidente, en tanto y en cuanto el tenor de los problemas económicos del país, sacudido con frecuencia por rumores de un posible rescate de la Unión Europea (ver aparte), no obliguen a Zapatero a llamar antes a elecciones generales para decidir su reemplazo.
Sin embargo, y con tacto preventivo de cara a un eventual futuro gobierno, el PP decidió ayer tomar distancia de la huelga general.
"Esa medida no es la más adecuada para nuestro país, ya que no soluciona la crisis económica ni la social", dijo la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal.
Con su declaración, la diputada opositora les restó énfasis a las acusaciones de oportunismo que una de sus compañeras de bancada recibió la semana última al reconocer que "consideraría plegarse a la huelga" si hubiera sido uno de los 2,5 millones de empleados públicos a los que el reciente "tijeretazo" del gobierno les recortó el salario un 5% en promedio.
Sin acuerdo
Tras destacar el fracaso del "diálogo social" en las negociaciones de una reforma laboral como causante de la medida de fuerza, De Cospedal dio por finalizada cualquier posibilidad de alcanzar un acuerdo por esa ley antes de que el gobierno decida, mañana, imponer la reforma por decreto.
"No hace falta más tiempo, no es un tema de tiempo, sino de concreción y de responsabilidad", dijo la legisladora de la oposición sobre el borrador de esta normativa fundamental para la recuperación de la economía que presentó el gobierno.
Con este doble distanciamiento de las centrales sindicales y el gobierno español, el PP ofreció una nueva muestra de confianza en sus propias fuerzas, una tendencia que fue ratificada por la encuesta publicada ayer.
De acuerdo con ese estudio, si el crecimiento de la principal fuerza de oposición continúa con su ritmo previsto, se vaticina una "debacle socialista" para los comicios catalanes de septiembre próximo, que será la primera gran prueba electoral que sigue al duro paquete de ajuste económico, aprobado a principios de este mes para evitar que España entre en la misma cuesta descendente que Grecia.
La variable x
Además, las conclusiones de esta encuesta dan cuenta del aparente "daño" que el liderazgo de Rodríguez Zapatero le provocaría actualmente a la "marca PSOE", en especial si se considera que sólo el 43% de los entrevistados que lo reeligieron como presidente en 2008 volverían a hacerlo en la actualidad.
Ni siquiera una exitosa participación del seleccionado español en el Mundial de fútbol de Sudáfrica, la "variable x", parece en condiciones de alterar esa percepción negativa del gobierno de Zapatero.
CLAVES
* Reforma . El gobierno de Zapatero pretende aprobar mañana una ley que prevé facilitar los despidos para satisfacer a las organizaciones de empresarios y que, entre otras medidas, limitaría a dos años la duración de algunos contratos temporales para satisfacer a los sindicatos.
* Huelga general . La que se convocará hoy será la séptima huelga general desde el retorno de la democracia a España y la primera desde la llegada de Rodríguez Zapatero a la Moncloa. La anterior había sido en 2002, contra una reforma laboral de Aznar.
* Fecha . Según fuentes sindicales, la huelga se convocará "casi con toda probabilidad" después del verano boreal, en "septiembre u octubre", y no se descarta fijarla para el 29 de septiembre, cuando están previstas movilizaciones en varios países europeos.

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