Los llamados para que dé un paso al costado “son un golpe contra la Constitución”, dijo el premier Nuri al Maliki.
A pesar de los pedidos de todo el arco político iraquí y de la comunidad internacional, el premier de origen shiíta, Nuri al Maliki,rechazó ayer la posibilidad de su renuncia y también de formar un gobierno de unidad nacional para intentar darle una salida al actual conflicto provocado por la feroz avanzada de los guerrilleros sunitas, que ya dominan parte del norte y el oeste del país.
“Los llamamientos para formar un gobierno de salvación nacional son un golpe contra la Constitución y un intento de eliminar el proceso democrático”, denunció el primer ministro y acusó a fuerzas políticas de tener objetivos comunes con el yihadista Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL).
La figura de Maliki provoca resquemores en los sectores sunitas y kurdos, segregados por el premier. Estados Unidos y la autoridad shiíta más importante del país, el ayatolah Ali Sistani, le pidieron que diera un paso al costado para descomprimir en esos sectores y debilitar así el apoyo a los ultraislámicos que cada vez atacan más cerca de Bagdad.
Maliki, que ostenta el cargo desde 2006 y es apoyado por Irán, lidera una coalición que conquistó la mayoría del Parlamento federal en las recientes elecciones legislativas. Por su parte, EE.UU. sigue excluyendo cualquier opción militar directa y reclama la creación de un gobierno que también tome en cuenta las instancias de la comunidad sunita.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que hace sólo dos días estuvo en Bagdad, volará el viernes a Riad para reunirse con los líderes de Arabia Saudita, el principal aliado de Washington y rival histórico de Irán.
Fuentes de Teherán informaron que su gobierno está realizando en territorio iraquí vuelos de reconocimiento con drones y proveyendo toneladas de equipamiento y asistencia militar en Irak, además de una unidad especial para interceptar las telecomunicaciones y dar información de inteligencia a las autoridades iraquíes. Además, una decena de oficiales de las fuerzas al Quds estaría presente en Irak con funciones de consultoría y para reclutar voluntarios shiítas.
También la Casa Blanca reconoció oficialmente que opera desde hace unas semanas vuelos tripulados y de drones en Irak con el objetivo de recopilar inteligencia sobre los movimientos de los rebeldes. Los medios árabes sostienen que, además, están dando apoyo de combate. En forma paralela, el Pentágono está iniciando el despliegue de 300 asesores militares en cuarteles de las Fuerzas Armadas iraquíes para ayudarlos en la estrategia destinada a frenar los avances del EIIL. Obama ya había mandado 275 hombres para asegurar la seguridad de su personal y la embajada en Bagdad.
El gobierno de Siria, que bombardeó ayer a los yihadistas en la frontera entre su país e Irak, ve con entusiasmo que alguien más se involucre en la lucha contra los ultraislámicos, que también combaten en el noreste sirio.
Del lado iraquí, los extremistas sunitas ampliaron su control a toda la frontera occidental, después de tomar a sangre y fuego los cruces fronterizos oficiales con Siria y el único con Jordania. De esta manera comienzan buscan establecer su estado independiente en la región bajo la ley islámica.
La arrolladora ofensiva del EIIL en las últimas dos semanas dejaron 1.075 muertos, de los cuales 757 son civiles, señala un informe de la ONU. Allí se resalta que la tasa de bajas por la violencia y el terrorismo en junio fue una de las más elevadas desde la partida de las fuerzas estadounidenses hace dos años y medio.

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