Prevén para noviembre la votación de los proyectos del presupuesto participativo

Lo adelantó el secretario de Economía, Mariano Pérez Rojas. Dijo que a partir de septiembre se trabajará en la confección de las propuestas. En 2010, fueron 224 las iniciativas barriales financiadas por el Municipio
El Gobierno de Gustavo Pulti observa siempre de cerca a la gestión municipal de Rosario. En más de una oportunidad, tanto él como los funcionarios de su gabinete han citado a las acciones políticas de la tercera ciudad más poblada del país como antecedentes de las medidas que posteriormente el líder de Acción Marplatense adoptaría y anunciaría para Mar del Plata y Batán.

Y en esa línea fue que en 2008, el intendente decidió impulsar en la ciudad el Presupuesto Participativo (PP), que desde hacía seis años se celebraba en la localidad santafesina. Es mediante este proyecto que los vecinos promueven la ejecución de obras ajustándose a una partida económica prefijada por el Estado municipal, que este año y en su tercera edición alcanzará los $7.000.000.

“La idea es que la votación se realice luego de las elecciones”, le adelantó a El Atlántico el secretario de Economía, Mariano Pérez Rojas, que dijo que la dilación en la fecha de su ejecución responde a desde el Gobierno local no quieren superponer el desarrollo de la iniciativa con la concreción de las elecciones de octubre.

“No queremos que haya confusiones”, agregó, consolidando la separación de esta acción con la siempre aguerrida campaña electoral.

Según dijo, a partir de septiembre se realizarán las reuniones y asambleas barriales en las que los vecinos identificarán y determinarán las necesidades del sector.

En esa instancia, se eligen a los delegados que integrarán el Consejo del Distrito, que junto a los técnicos del municipio transformarán las listas de prioridades en proyectos integrados y factibles.

Una vez ejecutada esta etapa, las iniciativas que ya fueron ordenadas en términos de costos, operación y planificación, son elegidas y supervisadas por los vecinos en instancia asamblearia. Luego de esa vista buena, los proyectos son incorporados a un libro que sistematiza todo lo propuesto.

A la primera edición local del Presupuesto Participativo, que también se celebra en Buenos Aires, Morón y Córdoba, acudieron a votar 1193 personas, mientras que la cifra se quintuplicó en 2010, porque más de seis mil ciudadanos se acercaron a las mesas de selección repartidas en varios barrios de la ciudad. “Y del mismo modo en que se amplió el número de participantes, se incrementó el monto asignado para la ejecución de obras. Todos los años aumentamos 1.000.000 y por eso que en 2011 se realizarán proyectos por $7.000.000”, recordó Pérez Rojas.

OBJETIVOS DEL PP

El Presupuesto Participativo, tal y como se indica en la web municipal (www.mardelplata.gov.ar), “es un procedimiento seguido por los vecinos, conjuntamente a la administración municipal, para proponer dónde invertir recursos públicos”. “Es una manera de formular y seguir, parcialmente el presupuesto porque consiste en que los ciudadanos determinen, en debates y consultas, dónde se harán las inversiones y cuáles serán las prioridades y obras ha desarrollar”.

Además, es el mecanismo mediante el cual se habilita el control comunitario de la ejecución de recursos, ya que trasparenta los actos de Gobierno y dificulta la desviación en las finalidades del servicio público.

“Corresponde pensarlo como complemento y mejora de la democracia representativa. Es un proceso cultural, de educación popular. La educación popular consiste en el ejercicio conciente de los derechos humanos, y se concreta, al aclarar, ordenar y expresar las necesidades básicas”, se agrega en la explicación digital del Presupuesto Participativo.

La primera experiencia fue impulsada en Porto Alegre (Río Grande do Sul, Brasil) en 1989, tras la victoria del Partido “Dos Trabalhadores” en las elecciones municipales. En un contexto de fuertes desigualdades sociales y recursos limitados, el nuevo Gobierno no podía hacer frente a todas las necesidades de la población ni dar respuesta a las expectativas creadas entre la población más desfavorecida. Resultaba imprescindible establecer por ende las prioridades de acción y, para hacerlo, contó con la sociedad civil fuertemente organizada, dando voz a los movimientos sociales. A través de un sistema asambleario, se creó una estructura que permitiese a los ciudadanos incidir en las decisiones sobre el gasto municipal.

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