Para la defensa estas afirmaciones pintan el estado emocional del acusado de matar a Eduardo Bravo. Para la fiscal, será clave la pericia psiquiátrica.
Dos de los cuatro testigos que prestaron testimonio ayer, deslizaron en sus declaraciones que esa mañana, el comisario Bravo, había advertido a los miembros de la división que “no le hagan la contra al subcomisario, no confronten con él, se siente perseguido, parece que desvaría”.
Esas palabras que habría dicho el entonces jefe de Criminalística, tomaron otro valor después los hechos en la memoria de los integrantes de la división.
Natalia Díaz, Constanza Cura, Fernanda Gauna y Guillermo Juárez, fueron los cuatro testigos de la tercera jornada del juicio oral que se desarrolla en la Cámara de Crimen de Primera Nominación.
Todos ellos fueron bastante coincidentes en sus relatos de lo sucedido el 9 de octubre de 2012. Ese día Bravo había llegado como todas las mañanas, saludó cordialmente a todos los efectivos que ya estaban en la división y compartió su desayuno con ellos.
Luego llegó Cascio, saludó a los que estaban allí, sin que nada les pareciera anormal a los testigos, ni hacerlos presagiar lo que devino después.
Cuando todos ya se encontraban cumpliendo sus tareas se desencadenó el desastre.
De los testimonios de ayer, uno de los más importantes fue el de Constanza Cura. En ese momento se desempeñaba en la división en tareas administrativas. Ella relató que durante el desayuno, Bravo les había recomendado que tuvieran un mejor trato para con Cascio, que éste último no estaba pasando por un buen momento, que sentía que lo perseguían, “desvaría”.
Cura señaló ante el Tribunal que la víctima utilizó esa palabra al referirse a la situación que atravesaba el segundo jefe de la división.
Respecto de la relación del imputado con el resto de los miembros de Criminalística, tanto Cura como los otros tres testigos aseguraron que el acusado era “distante, frío, poco sociable”, entre otros términos que utilizaron.
Cascio había sido transferido hacía unos 8 meses a la división y al parecer no había encajado del todo en el grupo. Incluso se ventiló en la audiencia de ayer que habría tenido algunos “cruces” con sus subalternos.
En cuanto al momento de la balacera, Constanza Cura explicó que se encontraba en el primer piso, escuchó unas detonaciones y salió al pasillo para ver qué sucedía. Desde la puerta de su oficina observó como el imputado subía las escaleras con una mano hacia atrás y alcanzó a divisar que llevaba un arma.
Ella y dos de sus compañeras se encerraron en la oficina de frente a la del oficial Conci y escucharon numerosos gritos de ambos, donde el imputado deslizó que “todos lo querían traicionar”. Cascio habría intentado abrir la puerta de su oficina. El miedo se había adueñado de todos en ese momento y quedaron allí hasta ser rescatadas.
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