Con mucha expectativa, porque en esta elección se dicen muchas cosas. La primera es si el pueblo de Salta acompaña al gobierno en términos de lo que hace falta hacer. Aunque el pueblo salteño diferencia cuando vota un cargo ejecutivo y un legislativo.
¿Cómo está viviendo en su gobierno el proceso electoral que termina el domingo que viene?
Es una elección con muchas fuerzas, pero las tres más grandes que compiten ya se saben que cada una lleva a un candidato, lo que se disputa es qué lugar ocupa.
¿Qué configuración tiene el peronismo en esta elección? El candidato de su frente proviene del Partido Renovador.
Yo soy el presidente del Partido Justicialista, pero además conduzco un frente más amplio. Si los peronistas somos parte de un frente pero todos los cargos son para nosotros, no hay frente. Fuimos todos a las Paso y ganó uno. En ese marco, yo veo un peronismo fortalecido en la provincia; es más, estamos seriamente en condiciones de ganar como Partido Justicialista la capital.
Usted dijo en Mar del Plata que el país se iba a poner amarillo. ¿Cómo será el rol del peronismo a nivel nacional después del domingo?
Evitar que esa ola amarilla termine generando un gobierno menos participativo y menos plural en la toma de decisiones. Hay un dato objetivo de la realidad: veo un país que le va a dar un respaldo al Presidente. ¿Cuál es nuestro rol como peronistas frente a eso? Contribuir a un sistema institucional republicano que haga que al Presidente le vaya bien, que a la Argentina le vaya bien.
¿Cómo cree que estamos los salteños en comparación con 2015? ¿Nos ve mejor, peor o igual?
Los salteños somos parte del país. A partir de 2015 para aquí, la Argentina rediscutió su modelo económico y eso generó un cimbronazo fortísimo que nos puso en 2016 en una situación de fuerte crisis. Los sectores productivos perdieron competitividad, pasaron un montón de cosas. En los últimos meses, aparentemente, las variables empezaron a reacomodarse.
Pero como región con respecto a la economía central de la Argentina, ¿logramos recuperar posiciones de competitividad relativa? No. Seguimos teniendo los mismos problemas que tenemos desde hace dos años y, lamentablemente, desde hace cien. Nosotros tenemos un modelo constitucional y federal que ha ido mutando cada vez más hacia un esquema centralizado por la falta de federalismo fiscal. Hay que generar un cambio profundo en la Argentina en ese sentido, porque si no todo lo que hagamos es marginal.
¿Teme que con la reforma tributaria la Nación termine haciendo pagar el costo a las provincias?
Hay una tendencia, no de este gobierno, de pretender que las cosas la haga otro y no uno. La Argentina tiene que ir a una reforma profunda e integral, nuestro sistema tributario está colapsado. Me parece que no se resuelve solo discutiendo ingresos brutos. Hay que discutir todo y tenemos que garantizar financiar a la Nación, a las provincias y a los municipios. Mi prioridad es que sea más competitivo producir en la provincia. Si a un productor o empresario salteño producir en Salta le genera mejor competitividad a costa de que yo administre menos recursos, en buena hora. También hay que mejorar otras cuestiones: energía, transporte, comunicaciones y financiamiento.
La energía y el transporte demandan largo plazo. Salta no sería competitiva en pocos años...
No. Es técnicamente imposible pensar que Salta puede crecer a tasas chinas mientras el país no. Hay que generar un proceso gradual. Si yo voy acomodando las variables de aquí a seis años, puedo hacer reformas, si no nunca la haremos.
¿Los temas que plantea forman la agenda inmediata después de la elección? La semana que viene ustedes se van a reunir con Macri...
Sí, aparentemente es lo que leí en los medios. Tenemos que ir a reformas graduales para que el impacto se vaya amortizando con el crecimiento de la economía, si no son inviables en términos sociales. La Argentina tiene que utilizar el financiamiento para amortizar ese caminito, que para mi son seis años, que también es el camino que requiere bajar las pautas inflacionarias.

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