Lo indicó Federico Hooft, quién negó que esa persecución se genere dentro del ámbito judicial. Insistió con la denuncia motivada en una grabación al fiscal Kishimoto, que fuera desestimada por el Juez Bianchi.
El último viernes se realizó en la Cámara Federal de Apelaciones la audiencia de apelación del fallo del juez Luciano Bianchi, que determina que la grabación oculta que hizo Federico Hooft – hijo del juez – a un fiscal, es “ilícita” y que por lo tanto no constituye prueba, desestimándose la denuncia iniciada por el citado Federico Hooft por corrupción.
En las grabaciones, el fiscal Kishimoto decía que la causa contra Hooft padre era “un gran verso”, además de comentar que “estaba siendo presionado por el Fiscal General y la Procuración”. Poco después, el fiscal relató, en una entrevista en Página 12, que respondió eso para sacarse de encima al abogado y también denunció amenazas.
Loquepasa.net dialogó con Federico Hooft, quien brindó detalles de la apelación, como así también realizó un repaso de la causa.
“Yo veía que (Kishimoto) me decía una cosa en privado y en público decía otra cosa”, indicó el abogado quien presentó la denuncia basado en la grabación: “en una escribanía procedieron a la desgravación y se realizó la denuncia por corrupción”, detalló.
El juez federal Luciano Bianchi la desestimó y declaró “ilícita” la grabación aportada como prueba. Frente a esta situación, el denunciante explicó que la apelación se debe, entre otras cosas, a que “no se llevaron adelante ninguna de las decenas de medidas de prueba que ofrecimos y solicitamos”.
“Nos presentamos para que la cámara revise esta decisión y saber si van a disponer que se realice la investigación”, insistió Hooft, quien explicó que “el motivo por el que el juez subrogante dice que no va a investigar es que invalida la grabación, argumentando que hubo coacción psicológica o física respecto al fiscal para hacerle decir eso”.
“Nosotros argumentamos que no es así porque luego de la grabación me efectuaron una denuncia penal por coacción y el Juez López dictó un sobreseimiento”, expresó para hacer hincapié en que “no se puede archivar la causa porque hay una sentencia firme en el sentido contrario ya que si no hubo coacción la grabación es válida y más aún en este caso”.
Consultado sobre si tanto él como su padre creen que son protagonistas de alguna especie de persecución judicial / política, Hooft fue tajante e indicó que “hoy nadie puede; después de la absolución en el jurado de enjuiciamiento, creo que si había alguien que tenía alguna duda en el ámbito del derecho las mismas se despejaron, no se cometió ningún delito de lesa humanidad y los trámites de “habeas corpus” fueron correctos”.
Más allá de eso, afirmó que “algunas personas determinadas mantienen una postura por la que se desconocen por completo cualquier prueba que aportemos en el expediente, y pese al resultado del juicio que fue muy claro, pretenden seguir adelante con una persecución”.
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