Este fue el mensaje que dejó el presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, Luis Ignoto, en relación al demorado proyecto para reconvertir lanchas amarillas. Una de las trabas está en los cupos de captura.
A diferencia de otros años, la inauguración de la XXXI Fiesta Nacional de los Pescadores no contó con el discurso del mandatario bonaerense. Al parecer, nada tenía para decirle a un sector con serias dificultades para resolver su presente económico.
Durante 2012, las lanchas amarillas profundizaron la crisis que arrastran desde hace años: escasas capturas, demasiados días en tierra por mal tiempo y los aumentos de costos marcaron otro año en baja.
Mientras tanto, al proyecto para reconvertir algunas lanchas amarillas en buques costeros de mayor porte, esa “salida de emergencia” imaginada por la Sociedad de Patrones Pescadores, le sobran indefiniciones.
La iniciativa principalmente sufre la falta de cupo para dar el salto. Ni Provincia, ni fundamentalmente Nación lo han resuelto, pese a las promesas tejidas en cada verano marplatense al calor de las ollas.
Desde el estrado, el presidente de Pescadores, Luis Ignoto, puso de relieve esta situación: “Pretendemos del Gobierno algo tan sencillo como que nos estire la mano, que nos tire un guante para construir un puente entre la inversión y los trabajadores”, dijo.
Ocurre que si el Consejo Federal Pesquero no les asigna un volumen de captura para ir tras el variado costero por fuera de las 12 millas, la reconversión pierde sustento y la posibilidad de acceder al crédito.
Inmediatamente después fue el tiempo de la música, el rescate de la tradición italiana, la comida para invitados, y citando a Ignoto, “la renovación de la fe”. Otra alternativa no asoma en el horizonte de quienes represetan el inicio de la industria pesquera local.

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