Inéditos reproches se cruzan en la Casa de Gobierno por la mala decisión de haber postulado al sospechado Juan Manzur como candidato a diputado nacional. El temor a lo que podría ocurrir el 27 de octubre atiza los pases de factura en el oficialismo.
Ante un resultado electoral que se anticipa negativo para el oficialismo, hasta el gobernador José Alperovich intenta despegar de quien hasta hace algunos meses era considerado como su seguro delfín.
Luego de las PASO, el Zar pidió ser excluido de los afiches, y deslizó que Manzur fue incluido al tope de la lista por sugerencias de la Casa Rosada. “No fue una decisión mía”, se atajó.
Lo cierto es que Manzur no parece tampoco demasiado preocupado, y se pasa la mayor parte del tiempo en Buenos Aires. “De todos modos, tampoco sirve demasiado que venga a Tucumán, porque su figura no es convocante para la militancia peronista, y menos para la clase media”, se sincera un pope del gobierno.
La preocupación principal de Manzur, que recientemente inauguró una impresionante mansión en Yerba Buena, es conseguir fueros legislativos, para evitar contratiempos con la justicia federal, que lo tiene en la mira por su impresionante fortuna.
Manzur adquirió 21 propiedades inmuebles en un lapso de seis años, mientras ejercía funciones públicas junto a su padrino Alperovich, que ahora intenta desconocerlo.


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