La protesta ya lleva cuatro días. El conflicto comenzó cuando un recluso tuvo peritonitis por las demoras en trasladarlo a un hospital. Ante ello, el resto de los presos comenzó una huelga de hambre para reclamar atención médica permanente en el lugar «o que, por lo menos, nos lleven al hospital cuando lo necesitamos», dijo uno de los internos.
El conflicto comenzó cuando el recluso Diego Martínez manifestó durante varios días una dolencia abdominal sin que le brindaran atención y cuando fue trasladado al hospital público de la ciudad le diagnosticaron una peritonitis.
Ante ello, el resto de los detenidos comenzó una huelga de hambre para reclamar atención médica permanente en el lugar «o que, por lo menos, nos lleven al hospital cuando lo necesitamos», dijo uno de los internos.
«De los casi 60 compañeros que estamos alojados en la Unidad de Detención, la mayoría lleva adelante la medida», añadió el informante.
Y acotó que «cuatro decidieron empezar una huelga seca, para que se apuren en darnos una respuesta, porque están jugando con nuestra salud y nuestra vida».
La jueza de Ejecución de Penas, Cecilia Incardona, tomó intervención en el conflicto y se comprometió con los internos a «llevar adelante una medida para investigar lo que sucedió y las responsabilidades, porque Martínez empeoró por la falta de atención», aseguró el vocero de los huelguistas.
Junto con la huelga de hambre, los internos resolvieron no salir a los talleres donde habitualmente realizan actividades, ni llevar adelante las tareas rutinarias como la limpieza, cocina o jardinería.
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