Dos personas privadas de libertad alojadas en la Unidad 11 Baradero, que depende del Servicio Penitenciario, comenzaron la semana pasada a construir una casa de material a una familia conformada por un matrimonio y cinco hijos, uno de los cuales padece de una insuficiencia respiratoria crónica.
Esta experiencia solidaria se originó ante el pedido de Marcela Esther Laghi, la madre de los chicos, quien informó que como viven en una casilla precaria y de madera, no reúne los requisitos sanitarios para la atención de su hijo Lautaro, de 7 años.
Luego de varias gestiones, cuando el gobernador Daniel Scioli conoció la situación de la familia, Marcela recibió ayuda económica para comprar los materiales a través del Ministerio de Desarrollo Social provincial, con la condición de conseguir las personas que edificaran la casa.
“Hay situaciones frente a las que tanto el Estado como la comunidad en general tienen que estar presentes para resolver todo lo que esté al alcance. Sobre todo cuando hablamos de carencias que afectan la salud de los más chicos”, afirmó el Gobernador.
De este modo, la mamá comenzó a buscar la mano de obra para la futura vivienda. Y se puso en contacto con las autoridades de la cárcel de régimen abierto de Baradero, y su director Félix Chávez consultó con los detenidos allí alojados, consiguiendo que dos de ellos, de oficio albañiles, ofrecieran su mano de obra. Se trata de Javier T. y Hugo B., los que bajo la coordinación de los agentes penitenciarios, Rodolfo Vlaimich y Claudio Mosteiro, comenzaron con los trabajos de construcción la semana pasada en el lote de la familia, ubicado en la calle Julián O’Roarke, frente al club Rivadavia de Baradero.
El chico padece una insuficiencia respiratoria y es oxígeno dependiente y debe convivir en lugares libre de polvo, con piso y techo de material, y con los servicios de luz eléctrica, agua corriente, cloacas, gas natural y calefacción adecuada. “La vida de mi hijo corre serios riesgos, es por eso que recurro a ustedes con la esperanza de que puedan ayudarme”, expresó Laghi en una carta dirigida a las autoridades del penal.
“Cuando nos enteramos del caso de esta familia, nos sumamos al proyecto para aportar un granito de arena y que este nene pueda vivir en mejores condiciones” contó Hugo, de 38 años, quien en un mes espera recibir el beneficio de libertad asistida.
La construcción contará con una cocina-comedor, una galería, baño y antebaño, dos dormitorios y un patio con parrilla, con un total de 94 metros cuadrados. Tanto los internos como el personal penitenciario trabajan en la obra “ad honorem”, de lunes a viernes entre las 8 y las 16 y estiman que en un período de 5 meses la casa estará terminada.
El viernes 2 de julio último se hicieron presentes en el lugar para acompañar a la familia, el subdirector General de Complejos Penitenciarios, Héctor Venche; y el jefe del Complejo Norte, Guillermo Paniagua; junto al director y subdirectores de la Unidad 11.
Al respecto, el jefe del Servicio Penitenciario, Javier Mendoza, afirmó que “las actividades solidarias de los internos es un indicador de que quieren cambiar sus vidas. Muchos de los privados de libertad que están bajo la tutela del sistema penitenciario realizan transcripciones al Braille para beneficio de disminuidos visuales o confeccionan muebles y juegos didácticos para donar a jardines o escuelas, entre otras iniciativas”.

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