El grave episodio ocurrió en la tarde del miércoles cuando Héctor Guillermo Percello, recluso condenado a prisión perpetua, se escapó del área de recreación de la Unidad de Detención Nº1 en el ex Campamento YPF.
Percello fue condenado a prisión perpetua junto a otro sujeto por el brutal homicidio ocurrido el 10 de julio de 2008 en la ciudad de Ushuaia, oportunidad en la que ingresaron a una casa del barrio Los Alakalufes, donde mataron a Fernando Alejandro Montoya, para luego incendiar su casa, sin saber que en otra habitación dormía la hija de la víctima –de 11 años- quien pereció en el siniestro.
En la tarde de ayer, aproximadamente a las 16.15, Percello se encontraba en el patio de recreación, denominado “gallinero”, junto a otros dos internos, cuando decidió escapar a través de una parte defectuosa del alambrado, por la que alcanzó a salir para huir corriendo a través del predio lindero donde se hallan los talleres, para salir a través de un portón a la vía pública.
Percello llegó a cruzar la ruta 3 y escapaba rumbo al descampado ubicado detrás de Vialidad, cuando fue divisado por un penitenciario que salía de la guardia hacia su vehículo, quien dio la voz de alerta y permitió la rápida recaptura del interno.
Reclamos de personal
El grave incidente apuntala una vez más los reclamos internos que existen de parte de los propios penitenciarios, respecto de la falta de personal para cubrir la seguridad de manera eficiente dentro de la Unidad de Detención.
A falta de información oficial, trascendió que al momento de esta breve fuga solo dos penitenciarios cubrían la seguridad de todo el complejo carcelario, sumándose excepcionalmente otros dos más que eran el cambio de guardia, situación por la cual actualmente no se cubren los puestos fijos de la seguridad externa o garitas.
En este sentido ha mermado la presencia de penitenciarios las dos consignas instaladas en el Hospital Regional Río Grande, acompañando a los internos Sánchez Velázquez, quien se prendió fuego en una celda, y otro penitenciario vigilando al recluso González Orellano, quien se encuentra internado por una infección.
Falta de atención médica
Esta última internación de González Orellano se dio por orden judicial en razón de que el recluso luego de una intervención quirúrgica sufrió la infección a causa de no haber podido mantener la higiene y profilaxis necesaria en la limpieza periódica de su herida.
Tal situación se dio a partir de que la Unidad de Detención desde un tiempo a esta parte no contaría con personal de enfermería o profesional médico que permita la atención sanitaria inmediata a los reclusos, por lo que ante la mínima situación deben ser derivados hacia el Hospital Regional, situación que deriva en la merma del personal penitenciario que cuenta solo con 14 agentes para la cobertura de todas las guardias.
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