Presión impositiva: $1.735 al mes por cada cordobés

Es la suma de lo recaudado "per capita" por Nación, Provincia y Municipalidad de Córdoba en lo que va del año.
La ola de aumentos impositivos a lo largo del último año, más los que se vienen para el pró­ximo en todos los niveles del Estado ha disparado las alarmas de empresas y familias: cada vez, la carga de los impuestos se hace más pesada. No es una “sensación de presión tributaria”. La realidad es que ese nivel ha llegado a un récord histórico.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), presidido por Raúl Argañaraz, ha calculado que este año, los gobiernos nacional, provinciales y municipales terminarán cobrando impuestos y distintos tipos de cargos por el equivalente al 37 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

El propio Ministerio de Economía de la Nación admite 
que la presión tributaria neta (es decir, descontando impuestos que se devuelven) llegó en 2011 al 34,63 por ciento del PIB, aunque en ese porcentaje no cuenta a los municipios.

Alejandra Torres, investigadora de Idesa, trae al primer plano, además, lo que se recibe a cambio de esos impuestos. “En realidad, la carga es mayor si se tiene en cuenta que muchísimas familias pagan sus impuestos y después tienen que pagar aparte la escuela de sus hijos, ser­vicios de salud o de la recolección de basura, por dar algunos ejemplos. Y en algunos casos tienen que ayudar a sus padres porque la jubilación que reciben es simbólica”.

Una pregunta que surge, ine­vitable, es: ¿Qué hacen los gobernantes con tanta plata?

En lo que va del año (de enero a noviembre, incluido), cada habitante de la ciudad de Córdoba (en tanto ciudadano argentino) le pagó al Gobierno nacional 11.564 pesos (ese es el monto que recaudó la Nación por cada habitante del país, en promedio); en tanto habitante de la provincia, cada vecino de esta ciudad le pagó a la Provincia de Cór­doba, 5.437,5 pesos; y en tanto habitante de la Capital, cada uno le pagó a la Municipalidad de Córdoba, 2.087,9 pesos en promedio.

En teoría, los tres niveles del Estado han recaudado, por cada habitante de esta ciudad, 19.089,5 pesos, más de 1.735 pesos al mes (en realidad un poquito menos, porque los datos de habitantes son del Censo 2010 y desde entonces la población creció levemente, pero son los últimos datos disponibles).

Economía chica. Es una torta de dinero. Para darse una idea, el salario neto promedio del sector privado en blanco, en Córdoba, fue de 5.366 pesos el segundo trimestre del año (último dato disponible). Implica que, en promedio, a un hogar típico de cuatro miembros donde los dos padres tra­bajen, ingresan 10.732 pesos 
al mes.

Los tres niveles del Estado cobran impuestos, por esos cuatro miembros, por 6.940 pesos en el mes. No quiere decir que se los cobre estrictamente a ellos. Pero en definitiva esa familia es representativa de la economía que de una u otra forma sostiene al Estado. Así, los tres niveles estatales necesitan para el equivalente al 64 por ciento de los ingresos de un hogar estándar.

Por si fuera poco... Pero no parece suficiente. La Nación imprime billetes para cubrir su rojo fiscal, generando un impuesto extra que no está contabilizado en estos números: el inflacionario. Y la Provincia y la Municipalidad han subido impuestos y creado tasas y cargos fijos para el año que viene.

Otra pregunta inevitable es: ¿Quién le brinda más y mejores bienes y servicios a los habitantes de una ciudad como Córdoba? ¿La Nación, la Provincia o la Municipalidad?

Si los capitalinos pagamos impuestos a la Nación como el promedio de los habitantes del país (hay muchas razones para pensar que pagamos más, aunque no hay estadísticas buenas al respecto) y como el promedio de los habitantes de la provincia, entonces cada uno de nosotros aportó 19.089,5 pesos entre enero y noviembre.

Tres por tres. El 60,5 por ciento de ese monto se lo llevó la Nación. Hay que tener en cuenta que el Estado nacional banca las jubilaciones y pensiones, por lejos el mayor gasto público de todos. Pero cuando al monto que se llevó la Nación le descontamos lo que fue a la Administración Nacional de la Seguridad Social, el Tesoro Nacional igual se quedó con 7.711,5 pesos por habitante, mucho más que la Provincia o el municipio.

Y la verdad es que no está claro qué se recibe a cambio. La Nación gasta enormes sumas 
en subsidios al transporte, energía y otros servicios públicos, pero de un modo increíblemente distorsionado en favor de los habitantes de Capital Federal y Gran Buenos Aires, a los que además banca servicios de seguridad y de justicia que no afronta para los habitantes del resto del país.

También sostiene el gasto de las universidades, los alicaídos presupuestos de Defensa y las Relaciones Exteriores. Y afronta el pago de la deuda pública (pero para lo que usa reservas del Banco Central y casi nada de la recaudación).

Por lo demás, las obras de envergadura de la Nación en esta provincia, exceptuando la terminación de la autopista Córdoba-Rosario hace ya varios años, brillan por su ausencia. Es más, la Nación transfiere –y la Provincia acepta– cada vez más responsabilidades, sin financiamiento (un ejemplo son las rutas nacionales en estado de desastre).

La Provincia se lleva el 28,5 por ciento de lo que se recauda, en promedio, por cada capitalino cordobés. Es también mucho. Sin embargo, presta los servicios públicos más caros, masivos, geográficamente extensos y básicos: la educación, la salud a partir del segundo nivel, la seguridad y la Justicia, además de la mayor parte de la infraestructura básica, como la vial.

¿Y la Municipalidad? Su ­porción es bastante menor: el 10,9 por ciento del total. Pero sus responsabilidades son también inferiores. El municipio presta servicios de salud complejos (mantiene dos hospitales que además brindan servicios incluso a personas de otras provincias) y tiene algunas escuelas (apenas 38, contra 856 de la Provincia sólo en el nivel primario y medio en Capital).

Sin embargo, lo suyo son (o deberían ser) la atención primaria de la salud, las calles, el transporte público (que pagan los usuarios), la basura, los semáforos, los espacios verdes, el control de la vía pública, la planificación urbana.

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