Barack Obama llevaría ante la justicia a los responsables que diseñaron el entramado legal que permitió ejercer torturas sobre terroristas
El presidente de los Estados Unidos Barack Obama manifestó su apoyo y dejó fuera de cualquier investigación a "aquellos individuos que llevaron a cabo sus labores dentro de las cuatro esquinas de las guías establecidas". En opinión del presidente, éstos funcionaban bajo el concepto de obediencia debida. Cumplían órdenes. Pero, "respecto a aquellos que las formularon", prosiguió Obama, "ésa va a ser una decisión que tendrá que tomar el fiscal general dentro de los parámetros legales".
El presidente declaró que los informes sobre la tortura son la prueba de "la pérdida de los valores morales" de los Estados Unidos. "Estamos ante un capítulo muy difícil de nuestra historia", aseguró. Se mostró contrario a la creación de una comisión de la verdad, pero favorable a que el Congreso investigue de forma "bipartidista, independiente y mirando hacia el futuro", según informa el diario español El País en su versión online.
A la controversia sobre si el conocimiento público de los informes hace de los EEUU un país menos seguro, el ex vicepresidente Dick Cheney defendió los polémicos interrogatorios contra detenidos después de los ataques terroristas de 2001, alegando que el gobierno norteamericano logró obtener informaciones valiosas.

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