Para conservar la calificación crediticia máxima en los mercados de capital, el primer ministro francés, François Fillon, anunció un nuevo paquete de medidas impulsado por el gobierno del presidente derechista Nicolas Sarkozy.
El gobierno espera alcanzar un aumento de sus ingresos de 2600 millones de euros con el recorte de beneficios fiscales. Se congelarán los sueldos del presidente Nicolas Sarkozy y del gabinete de ministros hasta que el presupuesto se encuentre equilibrado y se reducirá el presupuesto para la campaña a las elecciones presidenciales de 2012. Para el saneamiento del déficit fiscal hasta 2016 harán falta unos 100 mil millones de euros, según estimaciones del primer ministro. “La palabra bancarrota ya no es un vocablo abstracto”, dijo Fillon a la vista del riesgo que suponen el estancamiento económico y el endeudamiento público. El gobierno francés corrigió recientemente a la baja la previsión de crecimiento económico para 2012, del 1,7% a sólo el 1,0% del Producto Bruto Interno (PIB). Las nuevas medidas de ahorro eran necesarias para mantener los objetivos de reducción del déficit estatal del 7% registrado en 2010 al 5,7% esperado este año, el 4,5% en 2012 y el 3,0% en 2013. Las especulaciones sobre una posible disminución de la máxima calificación crediticia de Francia después de que su crecimiento económico se estancara en el segundo trimestre de 2011 causaron recientemente turbulencias en las Bolsas.


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