Resúmen de lo expuesto por Víctor Hugo Ruiz en el Comité Radical, el viernes pasado. (Última parte). El nivel de pobreza extremo de la población ya dejó de ser una estadística para ser una cuestión de muerte y desnutrición.
Parece mentira, cuando estudiábamos en el cole nos decían que los argentinos éramos uno de los pueblos mejor alimentados del mundo, la realidad nos demuestra que hoy podemos darle de comer a 300 millones de personas. Y hay argentinos que se mueren de hambre! Parece mentira. Los narcotraficantes han ampliado la dotación de sus organizaciones con dirigentes e involucrados argentinos. Entre los incorporados figuran sindicalistas, “empresarios truchos”, barrabravas futboleros, recaudadores de la campaña presidencial y algunos de los más empinados miembros del Gobierno. Ya exportamos la droga en un avión ejecutivo!: irónicamente, un lujo!. Estas, …junto con la de barrabravas al Mundial 2010, serán las exportaciones no tradicionales, que aspira a realizar el Gobierno? Está demostrado, adentro y afuera del país, que el gobierno carece de credibilidad. Cómo dice Ernesto Sanz “hay que hablar claro y fuerte. Este Gobierno ya no da para más”. Es necesario entonces un cambio, un cambio significativo desde lo político, lo económico y social. El nuevo gobierno debe gobernar, con credibilidad, con perspectivas de largo plazo, con propuestas y programas consensuados con sectores amplios. Para provocar un cambio desde lo más profundo, desde la pura esencia de sus valores, el país debe dar un salto cualitativo. En definitiva debe hacer que la moralidad supere a esa “avivada argentina”. Lo debe llevar adelante una mayoría ciudadana convencida de la importancia y validez de valores éticos y morales hoy olvidados. La cultura del trabajo se debe imponer definitivamente a la cultura del oportunismo y amiguismo. Sólo así podremos encauzar definitivamente la evolución de nuestra patria hacia el camino del desarrollo que todos ambicionamos. Hace falta tener convicciones sobre los valores auténticos de nuestra propia esencia, hoy sometidos a la “tinellización” diaria de nuestro mediático presente. Para eso hace falta volver a creer en nuestra propia historia y en nuestro pasado de convicciones, hace falta volver a darle al cambio un nombre: Unión Cívica Radical. 120 años de historia en defensa de la libertad, de los derechos humanos, no podrán ser destruidos por un grupo de oportunistas, mutantes según venga el viento. Cuando decimos radicalismo, incluimos naturalmente a todos los correligionarios radicales; a todos los amigos que tienen nuestra misma esencia pero que hoy por alguna circunstancia de la vida, se encuentran participando de algún desprendimiento de nuestro partido; y en general extendemos nuestra propuesta a todos aquellos hombres y mujeres de nuestro país que habitan y quieren habitar el suelo argentino en paz, en prosperidad, en libertad y en armonía, donde la confrontación no sea una política de estado generada por el propio gobierno que, justamente, es quien debe velar por la seguridad y la paz interior. Como dice Sanz: “la UCR es de todos los argentinos. Nadie tiene título de propiedad.” Que quede claro entonces, “sin el radicalismo no arrancamos, con el radicalismo solamente no llegamos”. Si bien, la ejecución de los programas de gobierno a ser consensuados por el radicalismo con aquellos partidos que conformen el acuerdo de gobernabilidad, podrá ser conducida por diferentes dirigentes que presenten matices para la conducción; en ese orden estamos convencidos que no podremos seguir apegados a la nostalgia del pasado. Estamos convencidos que para “construir el futuro hay que estar dispuesto a gobernar el presente.” Estamos convencidos que la persona que mejor puede representar estos objetivos es Ernesto Sanz(...) un hombre conciente de las fortalezas y debilidades de nuestro país(...) claro, directo, con un discurso simple y una visión moderna. Los pilares de su propuesta en lo más simple se reducen a tres ejes básicos que funcionan coordinadamente: economía, seguridad y educación. La economía debe resurgir con una base productiva sólida, que justifique a través de la cultura del trabajo, la plena diversificación de actividades. En cuanto a seguridad, lo más importante será hacernos cargo (…) Sanz promete atacar el negocio del delito, del narcotráfico, de los desarmaderos, de las valijas con dólares(…), perseguir hasta el final a los jefes del crimen organizado. Ernesto Sanz, piensa que la auténtica igualdad de oportunidades comienza en la educación(…) con el énfasis puesto en métodos, programas, técnicas de desarrollo y dedicación docente, motores que permitan a la Argentina reposicionarse en esta sociedad del conocimiento. Nos esperan, Dios mediante, varios años de buenos vientos, la coyuntura mundial nos dice que el mundo quiere lo que Argentina tiene. Esto comercialmente se traduce como una nueva oportunidad histórica. Dejemos de lado confrontaciones estériles, unámonos, reimplantemos principios básicos de armonía y respeto ciudadano. Hagamos que aquellos que más se esfuerzan tengan su real compensación. Hagamos que todos se esfuercen lo necesario para vivir de su trabajo y no de una dádiva. Sanz nos ofrece un nuevo impulso, con respeto por el pasado y ambición por el futuro; nos promete un modelo de país y no un modelo de poder. Estamos seguros que en esta línea de pensamiento y de cara al futuro, la Unión Cívica Radical será el canal de esta expresión y sin ninguna duda Ernesto Sanz el hombre para materializarla.

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