“Preparemos el corazón para la Navidad, con la alegría de la Esperanza”

El gobernador eclesiástico de la Diócesis de Jujuy, presbítero René Ruiz, envió el tradicional mensaje de Navidad ante la ausencia del obispo Marcelo Palen-tini, quien fue intervenido en Buenos Aires por una lesión cerebral
El mismo señala que “Adviento y la Navidad tienen que ver con la Esperanza. Es tiempo para acreditar el perdón, la unidad y la caridad que nos debemos, la que rezamos en el Padrenuestro…, por eso el nacimiento de Cristo debe ser la Esperanza que algo cambie, convencidos que el cambio tiene que surgir del diálogo, del consenso y del entendimiento entre todos, solo así vamos a lograr el encuentro y la reconciliación”.

“Es necesario que nos preocupemos por los más pobres, por los que sufren, por los que están pasando hambre, donde no haya tanta falta de equidad; por-que estamos perdiendo el respeto a la vida y a la dignidad de las personas… es tiempo que trabajemos entonces por el bien común, superando los egoís-mos que nos llevan a preocuparnos sólo por nosotros”.

“Navidad es “una buena noticia”, es un tiempo de “amor”, en el que Jesús nos invita a dejarnos descansar en sus brazos, para que el “Niño que viene”, habite en nuestro propio corazón, sin olvidar que Jesús entra en nuestro corazón cuando lo invitamos. Dejemos entonces que Cristo sea nuestro primer invitado y nos preparemos para recibirlo, para vivir la Fiesta de nuestra propia salva-ción”.

“En esta celebración de Navidad, que con júbilo espera todo el pueblo cristia-no, como todos los años, recordemos que el reino de Dios ya está en este mundo, marchando con los hombres de la historia. La Navidad nos hace hijos de Dios, nos recuerda que somos hermanos de Jesús y como Él, debemos vivir como hermanos con todos”.

“Jesús, Palabra de Vida, se hace Hombre, nos habla y compromete nuestras vidas, porque al encontrarnos con su rostro nos hace hermanos, y nos invita a vivir la fraternidad en la familia, en la comunidad parroquial y diocesana, don-de el verdadero discípulo crece y madura, y se convierte en misionero, al salir a anunciar a Cristo y su Evangelio en todos los ambientes”.

“Que el Niño Dios venga para todos, con abundancia de bendiciones, sem-brando amor, concordia, sacando las discordias, reglando Paz interior para los angustiados y allanando el camino de una renovada esperanza, esa que se necesita para el año que se aproxima”, finaliza Ruiz en su mensaje.

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