Preparan una ofensiva contra las líneas de aprovisionamiento del régimen libio

Tras arrinconar al régimen en Trípoli y lograr establecer una zona de exclusión aérea, los aliados de la coalición internacional se alistan para la segunda fase de la intervención

La coalición internacional se prepara para implementar una nueva fase en su ofensiva en Libia, iniciada la víspera bajo el mandato de la ONU, con el fin de detener la represión del régimen de Khadafi.

El máximo oficial estadounidense, el almirante Michael Mullen, indicó que la primera fase de la operación "Odisea del amanecer", basada en ataques aéreos, fue "un éxito" y permitió instaurar una zona de exclusión aérea. Y añadió que las tropas libias ya no avanzan hacia Bengasi, bastión de la rebelión.

La coalición, liderada por los Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, pasó a la ofensiva el sábado bombardeando por aire y mar objetivos militares libios para tratar de detener la represión de la revuelta lanzada el 15 de febrero.

Tras haberse comprometido el viernes a un alto el fuego que no fue respetado, el régimen libio renovó el anuncio este domingo por la noche al asegurar que las hostilidades cesarían a partir de las 19H00 GMT, después de que la Unión Africana exigiese un "cese inmediato de las hostilidades".

El secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, aseguró que espera que Libia cumpla su promesa. Sin embargo, el consejero del presidente estadounidense Barack Obama para la Seguridad Nacional, Tom Donilon aseguró que el nuevo alto el fuego "era una mentira" o fue "inmediatamente violado" por las fuerzas de Khadafi.

Italia, Bélgica y España anunciaron que participarán en la operación y otros países árabes, como Qatar y Emiratos Árabes Unidos se sumarán a ellos dentro de poco, según Gran Bretaña. Cuatro cazas Tornado italianos participaron ya en misiones este domingo.

Después de la primera ola de ataques contra las defensas antiaéreas y los vehículos blindados cerca de las líneas de los insurgentes, la próxima etapa consistirá, según el almirante Mike Mullen, en atacar las líneas de aprovisionamiento de las fuerzas de Khadafi para limitar su capacidad de combate.

"Sus fuerzas están dispersadas entre Trípoli y Bengasi y vamos a tratar de cortar el apoyo logístico a partir de mañana" (lunes), precisó.

Más temprano, un misil había destruido un edicio administrativo de la residencia de Khadafi en Trípoli. Una alta fuente de los aliados afirmó que allí funcionaba el centro de mando militar del dictador. Estados Unidos negó haber realizado la acción, que algunas fuentes atribuyeron a Gran Bretaña.

La intervención militar internacional era deseada por la oposición libia, sobre todo después de que los últimos días las fuerzas gubernamentales se apoderaran de varios bastiones insurgentes mediante ataques aéreos y tiros de cohetes.

"El uso de la fuerza no era la opción que preferíamos", declaró el presidente estadounidense Barack Obama. "Pero no podemos permanecer con los brazos cruzados cuando un tirano dice a su pueblo que actuará sin piedad".

Comentá la nota