Preparan el asalto al bastión de Khadafy

Los rebeldes recuperan todo el terreno perdido y avanzan hacia Sirte, la ciudad natal del dictador; intensos bombardeos aliados
TRIPOLI.- Debilitadas por los bombardeos de la coalición internacional, las fuerzas leales a Muammar Khadafy se replegaron ayer hacia el oeste de Libia mientras las milicias rebeldes proseguían su avance y reconquistaban dos importantes enclaves petroleros en su camino hacia el bastión gubernamental de Sirte -la ciudad natal del líder libio-, que ayer sufrió ataques de la aviación aliada.

Envalentonados por la reconquista de la estratégica ciudad de Ajdabiya con la ayuda de aviones de combate aliados, los rebeldes recuperaron impulso en su contraofensiva por la costa y lograron tomar el control de Brega y Ras Lanuf, dos importantes enclaves petroleros de los que salían gran parte de los 1,5 millones de barriles diarios que exportaba Libia antes del conflicto armado.

Según fuentes del gobierno transitorio de Benghazi, sus milicias ya habrían llegado hasta Bin Jawad, la población desde la que comenzaron a retroceder hace tres semanas ante el avance de las tropas de Khadafy. El próximo objetivo de los insurgentes es la ciudad de Sirte, a medio camino entre Trípoli, donde se atrinchera Khadafy, y Benghazi, capital de los insurgentes.

En la ciudad natal del autócrata libio se oyeron ayer varias explosiones tras las incursiones aéreas de los aviones aliados, según la televisión estatal libia. Las defensas antiaéreas del régimen no entraron en acción, pero los hombres de Khadafy patrullaban la ciudad a bordo de decenas de camionetas desde las que realizaban disparos al aire. Un convoy militar con plataformas móviles de la defensa antiaérea abandonó Sirte rumbo a Trípoli mientras cientos de civiles huían también de la ciudad en sus propios autos.

En poco más de una semana, el enfrentamiento armado ha experimentado un giro radical. Del cerco a los rebeldes en la ciudad de Benghazi, cuya caída parecía inminente, las tropas de Khadafy han pasado a ceder terreno a medida que los aliados redoblaban los ataques. Los rebeldes se encuentran a unos 100 kilómetros de Sirte, a la espera de que la coalición internacional debilite la artillería gubernamental que defiende la ciudad. La caída de Sirte sería el mayor revés para Khadafy desde el inicio del conflicto armado. El régimen, que ayer intensificó su asedio sobre Misurata -la única ciudad occidental en manos de la oposición-, tendría que replegar sus tropas y resistir la embestida final en Trípoli.

Los rebeldes apenas encontraron resistencia en su marcha hacia el Oeste. "Ahora detuvimos el avance porque es peligroso; continuaremos después de que la coalición internacional bombardee las posiciones de Khadafy en Sirte, donde están concentradas las fuerzas del dictador", dijo Mohammed Mergirby, vocero de los insurgentes. "Sirte es la clave, porque si cae tendremos el camino abierto a Trípoli", agregó. A los bombardeos aliados sobre Sirte se sumaron nuevos ataques aéreos en Trípoli, donde anoche se oyeron varias explosiones seguidas por el fuego de las baterías antiaéreas.

La OTAN, al mando

Desde ayer, la ofensiva de la coalición internacional está dirigida por la OTAN, que ayer acordó en Bruselas asumir el mando completo de las operaciones militares. "La Alianza Atlántica implementará la resolución 1973 de las Naciones Unidas sobre Libia", dijo el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

Presionados por las potencias occidentales, especialmente por Estados Unidos e Italia, para tomar el mando militar lo antes posible, los 28 embajadores de los países que integran la OTAN superaron las diferencias que habían aflorado en los últimos días en el seno de la Alianza Atlántica. "Nuestro objetivo es la protección de civiles y de las zonas habitadas que estén bajo amenaza de ataques del régimen de Khadafy", agregó Rasmussen.

El general canadiense Charles Bouchadr fue designado comandante de las operaciones de la Alianza en Libia. Desde hace unos días, la OTAN ya estaba a cargo de la aplicación del embargo de armas en el Mediterráneo y de la imposición de la zona de exclusión aérea en cielo libio, y ahora relevará a Estados Unidos en la dirección de las intervenciones aéreas, que comenzaron el 19 del actual.

Washington pretende reducir paulatinamente su papel militar en Libia, según declararon ayer en varias entrevistas conjuntas los secretarios de Estado y de Defensa, Hillary Clinton y Robert Gates, respectivamente. Ambos funcionarios resaltaron la importancia de articular una estrategia política en el conflicto libio, para lo que representantes de 35 países se reunirán mañana en una conferencia internacional en Londres.

Clinton y Gates resaltaron las dificultades de un cambio de régimen en Libia. Clinton reveló que ante la ofensiva aliada varios diplomáticos y jefes militares de Khadafy desertaron. "No hay que subestimar la posibilidad de que más elementos del régimen rompan con Khadafy", agregó Gates.

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