Comerciantes locales aseguraron que “falta liquidez” y que la inflación atenta contra las compras diarias. A nivel nacional, las ventas bajaron en septiembre un 4,6 por ciento y acumularon una merma del 3 por ciento desde enero último.
Según estadísticas nacionales difundidas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las cantidades vendidas por los comercios minoristas descendieron un 4,6 por ciento en septiembre frente a igual período del año pasado, y registraron así su séptima caída consecutiva.
Si bien en Junín no existen hasta el momento cifras concretas del último mes, la tendencia parece replicarse, hecho que genera un gran malestar entre los pequeños comerciantes.
“Estamos en una recesión total, que va aumentando a lo largo del año”, dijo César Frontini, titular de un local de repuestos para el automotor, y agregó: “El tema de la restricción a las importaciones influye, pero el mayor problema es que no hay gente que quiera comprar”.
Respecto de sus perspectivas para los meses venideros, el vendedor indicó: “Veo un panorama realmente muy malo y oscuro”.
Desde la ferretería FERR-IND, Paola describió un panorama similar y apuntó tanto al cierre de las importaciones impuestas por el Gobierno nacional, como a los altos índices inflacionarios del país.
“En septiembre vendimos la mitad de lo que vendimos en agosto, y en lo que va de octubre las ventas también vienen en bajada”, dijo y ejemplificó: “Ahora que viene el calor, siempre se venden bien todos los accesorios para riego, pero hasta el momento no se ha movido nada”.
Según la mujer, esta situación se da tanto por la inflación, como por la falta de mercadería.
“Maquinaria, taladros y amoladoras, no entran. Y en lo que entra, hay aumentos todas las semanas”, aseguró.
Alimentos, más caros
En el rubro alimenticio la situación no es mejor, según indicó Oscar Pérez, de la verdulería “Mundo Verde”.
“La falta de liquidez atenta contra las ventas, que en los últimos meses cayeron muchísimo”, dijo el comerciante y agregó: “Los negocios que ya estamos establecidos desde hace tiempo no perdimos la clientela, pero la caída se nota en el consumo: la gente lleva menos cantidad de cada cosa”.
Para Pérez la situación resulta preocupante, ya que, al tiempo que disminuyen sus ingresos, aumentan los gastos fijos, constituyéndose un “cuello de botella” difícil de resolver.
Electrodomésticos y artículos para el hogar
Desde Bringeri Hogar, Fabio Crespi confirmó el estado de cosas y afirmó: “En septiembre se facturó menos que el año pasado y la merma fue generalizada. En general, septiembre suele ser un mes sándwich, porque se vende menos que en agosto, por el Día del Niño, y que en octubre, por el Día de la Madre; pero este año fue mucho peor que en años anteriores”.
Respecto de los medios de pago, el comerciante aseguró que si bien las compras en efectivo no disminuyeron de manera notoria, comenzó a notarse una merma de los créditos personales, a favor de las tarjetas de crédito.
Las cifras a nivel país
Con la nueva caída mensual del 4,6 por ciento, las cantidades vendidas por los comercios minoristas acumulan una reducción promedio de tres por ciento entre enero y septiembre de 2012 frente a igual período del año pasado.
El informe de la CAME destaca que si bien en los últimos dos meses se observó una desaceleración en las tasas de caída anual, "los empresarios del sector esperan que la actual tendencia se revierta recién a partir de mediados de noviembre".
De los 22 rubros que componen la canasta minorista relevados, todos registraron caídas: las bajas interanuales más notorias ocurrieron en Inmobiliarias (33,6 por ciento), Ferreterías (5,2) y Electrodomésticos y Productos electrónicos (5,2).
Un rubro que si bien continuó cayendo mostró un mejor resultado fue Indumentaria, ya que las ventas en cantidades bajaron 3,1 por ciento interanual en septiembre, registrando así una desaceleración relevante en su tasa de caída.
Es que "la llegada del calor motivó a muchos consumidores a salir de compras. Ayudaron las liquidaciones anticipadas y la sensación de compras postergadas que prevalece en este rubro, donde la gente evitó realizar grandes gastos en ropa de invierno que es más costosa y ahora se la nota con necesidad y predisposición de renovar el vestuario", destacó el trabajo sectorial.
Para CAME, septiembre fue "el séptimo mes consecutivo en que las ventas se retrajeron, afectadas por un público más cauto y conservador en sus decisiones de gasto". "También fue un mes raro. Por momentos el mercado mostró signos de reactivación de las ventas que parecía el inicio de un cambio de tendencia en el consumo, pero luego nuevamente la demanda desaparecía. En el resultado final, el balance volvió a ser negativo", añadió.
La entidad empresaria comentó además que durante el mes pasado "hubo financiamiento en muchos comercios, pero el comportamiento general de las familias fue endeudarse lo menos posible y no comprar productos que no sean necesarios".
En ese sentido, puntualizó que "no hubo ninguna fecha especial para festejar mediante el consumo como sucedió en meses anteriores, y eso también se notó".
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