El municipio prometió ser "implacable", pero las carreras callejeras siguen. Las convocatorias para participar se hacen a través de las redes sociales. Piden más controles de exceso de velocidad.
Se convocan por las redes sociales. El momento elegido es la noche, a veces la madrugada. Y el lugar puede ser el mismo de la última vez o cambiar: todo sea por esquivar los controles municipales. Lo cierto es que, pese a las promesas oficiales de ser "implacables" con quienes pongan en riesgo la vida de los demás automovilistas y peatones, las picadas ilegales son una costumbre de cada semana en Mar del Plata.
"Hay un grupo grande que se dedica a esto. No son veinte locos a los que les gusta correr", cuenta a LA CAPITAL un taxista que trabaja de noche, y enseguida identifica el lugar más utilizado como pista de carreras: la diagonal Canosa, en la zona del Estadio Mundialista.
"La cortan para ellos. Ponen a cuatro o cinco chicos con motos y no te dejan cruzar más. Cuando vas para la zona del barrio El Martillo, directamente no te la permiten usar", se queja. Según sospecha, esa es la calle más elegida porque, "a pesar de que tiene un par de baches, dentro de todo el asfalto está bueno".
Los que también suelen escuchar el ruido atronador de los motores de los autos y las motos son los vecinos de Playa Grande. Es el mismo rugido que oyen los del barrio Peralta Ramos, el Puerto o el Faro. Y que a veces corta el silencio del camino viejo a Miramar.
"Las redes sociales les permiten convocarse más rápido que antes. Ya no necesitan 24 o 48 horas para organizar una picada. Con media hora les alcanza", dicen a LA CAPITAL en la Asociación de Familiares de Víctimas del Delito y el Tránsito.
"Es difícil detectar los lugares en los que se hacen. El mayor problema es que se corren en la vía pública, en distintas avenidas. Si fueran a un lugar con la seguridad suficiente, no habría problemas: es un pasatiempo divertido, en el que preparan los vehículos y no joden a nadie", agregan. Y aportan un dato: "En Mar del Plata, por fortuna, no ha habido víctimas mortales por picadas".
El 5 de marzo, María Cristina Candan llevaba a su hija de 7 años a la escuela cuando, en el cruce de Vernet y Fortunato de la Plaza, en el barrio Colinas de Peralta Ramos, su auto fue embestido por otro rodado. La mujer, de 51 años, murió. En un principio, un taxista que circulaba por la zona dijo que el auto que produjo el accidente parecía estar corriendo una picada.
"Esto no se pudo comprobar", dijeron a LA CAPITAL en la Fiscalía de Delitos Culposos, y apuntaron que la causa fue elevada a juicio. Lo que sí se comprobó es que el auto venía con exceso de velocidad.
Ese es uno de los malos hábitos que notan en la Asociación de Familiares Víctimas del Delito: "En Mar del Plata hay mucho exceso de velocidad, se maneja muy mal". Para la entidad, uno de los inconvenientes es que los conductores que cruzan un semáforo en rojo o van más rápido de lo permitido "no son tan sancionados como los que estacionan mal".
"Controles de alcoholemia hay, e incluso han bajado los accidentes protagonizados por personas ebrias. Las que deberían controlarse más son las infracciones que pueden ocasionar daños", advierten.
Tras la muerte de Candan, el concejal radical Maximiliano Abad aseguró que lo que falla es "el poder de policía del Estado municipal", y sostuvo que Mar del Plata "se ve asolada por un flagelo al que no se le ha encontrado o no se le ha buscado una solución".
Abad presentó un pedido de informes en octubre del año pasado para que el municipio especifique la cantidad de procedimientos de prevención de picadas ilegales, los vehículos secuestrados e infracciones labradas. El proyecto solicitaba "que se tomen las medidas que correspondan" para evitar las carreras callejeras, pero nunca fue aprobado por el Concejo Deliberante.
"Es necesario que el municipio no resigne el poder de policía en este aspecto porque de ello dependen la vida y la integridad física de muchos vecinos, también su tranquilidad, ya que los ruidos a veces les impiden descansar", puntualizaba el concejal entre los argumentos de su proyecto.
También mencionaba que "la mayoría de los vehículos que participan en las picadas han sido modificados o 'tuneados' para mejorar sus prestaciones o su aspecto, lo que aumenta su peligrosidad, según estudios realizados por el Centro de Experimentación de Seguridad Vial".
En marzo de 2013, cuando ocupaba una banca en el Concejo por Acción Marplatense, Leandro Laserna -ahora es el secretario de Cultura-, propuso prohibir los autos preparados para correr picadas ilegales.
A través de un proyecto de ordenanza, estipulaba medidas tendientes a evitar la circulación de vehículos modificados para aumentar la velocidad o preparados para disputar carreras en la vía pública. ?Estos vehículos, más allá de los gustos o modas, alteran los niveles de seguridad, tanto para quienes circulan por la calle como para quienes los conducen y ocupan, provocando un peligro aún mayor que el normal, además de los ruidos que habitualmente les generan incomodidad a los vecinos", llegó a decir.
Laserna buscaba restringir de forma legal todo tipo de transformación que se le pudiera hacer fuera de fábrica a los autos. "Son sometidos a múltiples pruebas, incluidos los denominados ?crash test? (prueba de choque). Las modificaciones que se realizan fuera de fábrica son indudablemente un riesgo enorme e innecesario para el tránsito en una ciudad en la que día a día vive más gente y circulan más vehículos", explicó al presentar la iniciativa. Hasta deseó que "esta norma contribuya a generar conciencia respecto de los peligros de picadas ilegales en las calles de la ciudad, previniendo y disminuyendo accidentes provocados por la irresponsabilidad de los conductores?. Pero su proyecto tampoco tuvo suerte en el recinto.
En mayo de este año, integrantes de clubes de autos cuestionaron al municipio la política de control en relación con los vehículos modificados. ?Vamos a ser implacables con quienes pongan en riesgo su vida y la de terceros?, aseguró entonces Máximo Mazzuchi, director operativo de Movilidad Urbana. Y dijo que para el municipio prevenir este tipo de actividades "es un objetivo primordial".



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