Ataca a empleadas de comercios a plena luz del día y tiene bien estudiada la zona
En junio, en un local ubicado sobre la avenida Triunvirato, un hombre de tez blanca, de 1,70, pelo corto gris peinado hacia un costado y bien vestido, ingresó y conversó amablemente con la única empleada presente. Era el mediodía de un día de semana. Hizo varias consultas e incluso habló largamente de su familia. Luego se retiró, volvió a los 20 minutos armado y abusó de la joven en la parte de atrás del comercio, relató a LA NACION la tía de la víctima.
Sin embargo, ese no fue el único caso. Un hombre con idénticas características atacó el jueves de la semana pasada a una mujer en otro comercio, ubicado a sólo 40 metros del anterior. Mismo modus operandi. A plena luz del día entró al comercio, se aseguró de que la empleada se encontrara sola, cercioró que no haya demasiado movimiento en la cuadra y atacó. Desde entonces, el comercio se encuentra cerrado.
Vecinos del barrio y fuentes policiales contaron a LA NACION que se sospecha que hubo al menos un caso más, con el mismo atacante. Sin embargo, la víctima habría decidido no hacer la denuncia por cuestiones personales.
LA ZONA DE LOS ATAQUES
En los últimos días, los vecinos pegaron carteles en comercios y edificios para alertar sobre la situación. Antes de ayer, la empleada de una casa de ropa cercana creyó reconocer al atacante, quien también en horas del mediodía ingresó al local y empezó a preguntar todo tipo de detalles. Asustada, la joven salió a la calle en silencio y dejó al hombre solo en el comercio. Minutos más tarde, el supuesto agresor abandonó el lugar y ya no volvió. Había un oficial de la Policía Federal en la zona, pero en ese momento se encontraba a una cuadra de distancia.
Los tres casos mencionados ocurrieron sobre la avenida Triunvirato, entre las calles Gándara y La Pampa, es decir, con 200 metros de diferencia. Todos fueron en días de semana entre las 11 y las 14.
En diálogo con ese medio, el comisario a cargo del operativo contó que se trabaja intensamente para dar con el atacante y reconoció que hay un identikit en proceso de elaboración para difundir entre los vecinos. Los investigadores sospechan que, en función de su conocimiento del barrio y su forma de operar, podría vivir en la zona.
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