Ante el robo en el CAPS 3 de esa zona de la ciudad, los vecinos denunciaron que existen “bandas de jóvenes” que provocan desmanes, destrozos en edificios públicos y generan grescas casi de forma permanente. Siempre por las noches, los jóvenes se juntan a beber alcohol y todo puede pasar. “Estamos desprotegidos porque la policía hace patrullajes pero no alcanza para evitar que destrocen todo”, denunció una vecina, con preocupación e indignación por igual.
El robo en el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) 3 de Margen Sur, reavivó la polémica en torno a los grupos de jóvenes que provocan destrozos, generan desmanes y grescas que terminan en corridas, siempre a altas horas de la madrugada.
Según contaron a TIEMPO Fueguino los vecinos de la zona, lo ocurrido en el CAPS 3 es solo una muestra de lo que se observa a diario en el corazón del barrio Austral y aledaños. Los vecinos, preocupados y atemorizados, reclaman mayor presencia policial y penas más severas para evitar “que vuelvan a la calle un par de horas después de andar robando o destrozando todo”.
“La verdad que nunca vimos tanto grado de violencia entre los jóvenes”, denunció una vecina de la intersección de Oroski y Karukinka, zona donde se emplaza el CAPS 3, a pocos metros de la Escuela 4, uno de los edificios más vandalizados en la zona.
La misma mujer prosiguió: “En cuanto baja el sol, empiezan a juntarse cerca del Periférico, de la Escuela 4. Los ves venir, se conocen, son grupos de no más de 10 jóvenes que se la pasan toda la noche tomando vino, cerveza y fumando”.
“Cuando se emborrachan, empiezan los problemas. Tiran piedras a las viviendas particulares y a los vidrios de la escuela. Más de una vez han intentado entrar a robar y si no es por algún vecino que les toca bocina cuando pasa en el auto, no se les mueve un pelo y siguen en la suya”, contó la misma mujer.
Otro vecino del lugar, que vive en el barrio hace más de una década, conto que “lo que pasó en el CAPS 3 se veía venir. Hace una semana le rompieron todos los vidrios. En la Escuela 4 pintaron las paredes. Ya no hay lugar para una sola pintada más”.
Asimismo, brindó un dato preocupante: “La Escuela 4 tenía una vivienda que era para el sereno. Desde que no está habitada, la usan de aguantadero. Entraron, rompieron todo y se meten ahí a tomar cerveza toda la noche. Ese lugar es un peligro”.
Por otra parte, ambos vecinos -que pidieron mantener sus nombres bajo resguardo- enfatizaron que la presencia policial, si bien es habitual se tornó escasa en los últimos tiempos. Y para ello, la vecina de Oroski y Karukinka dijo que “uno ve al patrullero pasar. Los policías andan por la zona pero cuando aparecen, los jóvenes no se hacen ver. Eso sí, cuando ya no circulan por la zona empiezan las pedradas, las peleas y las corridas”.
Por otra parte, ambos reclamaron “más presencia policial” al asegurar que “si la policía patrullara más seguido la zona, si se mostraran más recorriendo este sector del barrio, quizás serviría para que se den cuenta que no pueden estar toda la madrugada dedicándose a romper los edificios y a molestar a los vecinos”.
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