Preocupación en la industria por la inflación y la caída de rentabilidad

El crecimiento fue muy leve en los primeros cinco meses del año y comparado con un mal arranque de 2012. El automotor es el sector estrella. Advierten que se pierden mercados por falta de competitividad

Las cifras de crecimiento industrial arrojadas por el Indec en los primeros cinco meses del año -el último registro disponible- muestran una leve mejora con respecto a un período de baja actividad: el arranque de 2012. En términos numéricos, el crecimiento fue de apenas el 1 por ciento. Pero al interior, no todo es homogéneo.

En la provincia, la fuerte tracción de las automotrices, que volvieron a repuntar en 2013, disimula al promediar la realidad de otras industrias.

Básicamente están reconociendo un combo negativo encabezado por la inflación y la suba de costos, y seguido por la pérdida de rentabilidad, caída de la competitividad, recorte de mercados internacionales en el caso de algunas exportadoras, y disminución de confianza con incertidumbre. Es una receta que comienza a restar inversión.

“Hay algunos sectores que están traccionando un poco más que otros. Por ejemplo, el automotor, que en mayo, en la última medición que existe, tiene un fuerte crecimiento aunque hay que aclarar que lo comparamos con un período como el de 2012, que fue malo. Recordemos que tuvo una fuerte caída en la industria automotriz por la caída del mercado brasilero, sumado a la baja cosecha”, destacó Fernando Sibilla, el director ejecutivo de la Unión Industrial de Córdoba, en diálogo con PUNTAL.

En mayo mejoró el desempeño...

En mayo la industria creció 5%, pero el acumulado de los primeros cinco meses apenas es del 1%. Con lo cual uno ve algunas mejoras mes a mes, pero interanualmente no se ve un desempeño demasiado favorable. Más teniendo en cuenta que comparamos con el arranque bajo de 2012 y que está muy traccionado por los autos.

Es decir que si se saca a las automotrices, el resto tambalea...

Sí, diríamos que queda tambaleando. Si bien es heterogéneo, el nivel de actividad se sostiene. Lo que sí es un común denominador y hay mucha preocupación en el sector empresario, e industrial en particular, es la caída de la rentabilidad y la pérdida de competitividad acentuada que se dio en estos tiempos. Ni que hablar del sector exportador.

¿Rentabilidad y competitividad tienen como origen la inflación?

Hay un proceso inflacionario que erosiona la estructura de costos, aumentos salariales que en algunos casos fueron por encima de la productividad y que llevaron al mínimo a algunos márgenes. Hay mucha industia exportadora que perdió ventas por estar más cara su producción en comparación con sus competidores internacionales. Y el mercado interno, que si bien sigue traccionando y hay buen volumen de consumo, no acepta la totalidad del traslado de los costos a los precios. Eso da un achicamiento del margen de las empresas, lo que genera gran preocupación porque los excedentes ya no existen.

Eso da caída de inversión...

Allí se abre la dificultad para la inversión y probablemente vamos a un escenario en el que se muestre más activa la demanda que la oferta, y si es así, es complejo para bajar el ritmo inflacionario. Y finalmente llegamos al tema de la desconfianza, que es clave porque el capital sin eso no invierte, no apuesta.

¿La inflación es la principal preocupación?

Sin dudas. Muchos hablan del atraso cambiario, pero más allá de eso, cuando uno habla con industriales el principal problema es la inflación. De nada sirve resolver el resto si seguimos con este proceso.

¿Creen que se está buscando resolver?

No se está viendo algún cambio de fondo en la política económica. Se está probando con el control de precios, y si bien puede ser una medida que, acompañada con otras, en algún momento determinado puede arrojar algún efecto, de manera aislada es difícil que logre resultados. Podemos ver lo que pasa con la harina y el pan, que en lugar de ir a la raíz del problema y preguntarse por qué no se siembra más trigo, estamos viendo cómo decomisamos lo que tienen los productores. No se atacan las causas.

¿El año electoral puede ayudar?

Hay expectativa con respecto a las elecciones, a las paritarias y los aguinaldos, para que el mercado interno siga traccionando. La gran duda es qué pasará después de octubre. El empresariado ve con mucha cautela el período posterior a octubre. Hay también incertidumbre para tomar algunas decisiones, especialmente en la industria, donde siempre se habla en términos de largo plazo.

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