El ministro de Economía reconoció que el primer semestre cerró con 190 millones de pesos en rojo, y dijo que la provincia tiene un estado financiero sólido, condicionado por los vaivenes nacionales
El ministro de Economía de Santa Fe, Ángel Sciara, dijo que el primer semestre del año terminó con un déficit de 190 millones de pesos. Sin embargo, advirtió que para la masa de recursos que opera el Estado dicha cifra no deja de ser un rojo manejable. La perspectiva de corto plazo no es alentadora, porque cree que el problema podría acentuarse en lo que resta del año si no mejoran algunos indicadores nacionales que impactan en la provincia.
En todo caso, la cuestión que más preocupa en la Casa Gris refiere a que los gastos corrientes crecen más que los ingresos corrientes. El proceso inflacionario, el comportamiento de la recaudación, la necesidad de encontrar financiamiento internacional para hacer obras y el bajo nivel de deuda pública configuran el mosaico de variables que Sciara tiene en cuenta para analizar la situación financiera santafesina.
Otro dato interesante radica en la Caja de Jubilaciones y Pensiones. Solo en el primer cuatrimestre de 2014 acumuló un déficit de 450 millones de pesos que, según compromisos federales, debieran ser aportados por la Nación. No obstante, desde hace un quinquenio la Casa Rosada no manda ni un peso por dicho concepto y, entonces, es el Estado provincial el que debe atender con su presupuesto la diferencia negativa para cumplir con el pago de haberes.
"Si uno quitase el aporte que el Tesoro provincial hace a la Caja de Jubilaciones, los déficits (presupuestarios) se transforman en superávit. En otras palabras, nosotros debemos tener superávit en nuestras cuentas para poder contribuir a la financiación del organismo previsional santafesino. Y eso (el déficit de la Caja) es muy difícil de bajar con la actual estructura de recaudación y con la actual estructura de beneficiarios", opinó Sciara.
Respecto de las cuentas provinciales, recordó que hasta junio los números daban un resultado positivo por casi 450 millones de pesos pero luego de "algunos devengamientos muy importantes" se desbalanceó. Es decir, al cubrir la totalidad de la recomposición salarial y abonar el medio aguinaldo el pequeño superávit se transformó en el déficit de 190 millones de pesos. "Tenemos un equilibrio técnico considerando que en el primer semestre la recaudación fue de casi 20 mil millones de pesos", indicó el ministro.
De hecho, dijo que "lo ingresado supera en una media del siete por ciento lo presupuestado. Pero el proceso inflacionario que de alguna manera mejora los ingresos en términos nominales, también repercute sobre los gastos", no sólo por la presión en el rubro remuneraciones sino también por el conjunto de los gastos corrientes que están condicionados por la variación de costos.
En ese contexto, los gastos corrientes también son altos porque hay compromisos legales que cubrir sí o sí. "Allí están los reemplazos en salud y educación, y las asignaciones de seguridad social, pensiones a ex combatientes, a familiares de desaparecidos y otros tantos, que son gastos que efectivamente lo tenés que hacer independientemente de que no puedas", graficó el titular de la cartera económica.
A partir de esa realidad, delimitada por las obligaciones legales del Estado y la influencia de la situación económica nacional, aparece una relación que inquieta al Frente Progresista: los gastos corrientes crecen por encima de los recursos corrientes.
El ministro atribuyó dicha relación económica a la "evolución histórica" de los recursos (mejores recaudaciones pero con alto componente inflacionario) en relación a los gastos (más prestaciones del Estado y otros costos operativos). "En términos globales estamos en un orden de un 38 por ciento de crecimiento interanual de los gastos corrientes contra un 35 por ciento de crecimiento interanual de los recursos", manifestó Sciara.
"Y lo que también nos preocupa -añadió- es que efectivamente los gastos sin remuneraciones están un poco más elevados que ese 35 por ciento (de recursos), están en el orden del 40 por ciento. Sobre esto estamos poniendo atención para ver cómo manejamos el segundo semestre, que no se avizora mejor que el primero".
La deuda pública
Asimismo, el ministro también pidió analizar la situación de la provincia a partir de su nivel de deuda pública, "que es de las más bajas en el país". Por caso, les dejó un mensaje a los legisladores de la oposición que hoy tienen un mensaje del Poder Ejecutivo en la Cámara de Diputados donde se pide autorización para salir a buscar créditos internacionales para hacer obras públicas.
"Si yo tengo endeudamiento es porque estoy haciendo cosas. El problema no es el endeudamiento, sino de cómo financio determinadas cosas que la provincia requiere hacer. Sería una necedad que alguien sostenga que uno no tenga que conseguir financiamiento externo para financiar grandes obras de infraestructura", recalcó.
"En primer lugar, Santa Fe no le debe nada al Estado nacional. En segundo lugar, a junio la provincia tiene una deuda pública consolidada de 1.650 millones de pesos, y básicamente lo debe a los organismos internacionales. Y, en tercer lugar, la deuda flotante es de unos 350 millones de pesos. Entonces creo que estos son datos que hay que conocerlos para saber cuál es la verdadera situación financiera de Santa Fe", concluyó.
Por lo pronto, reconoció que hay conversaciones con el Fondo de Abu Dhabi para conseguir un préstamo a 18 años, con cuatro de gracia y a una tasa de interés anual del cuatro por ciento para hacer obras en la provincia. "Estamos comenzando la negociación (...), y esto demuestra la solvencia que tenemos para enfrentar los problemas. Contamos con un Estado sólido desde el punto de vista económico y financiero", expresó el ministro.
-¿Cómo proyecta el segundo semestre?
-Yo digo que será un segundo semestre complicado, donde el equilibrio o leve déficit que tenemos en el primero seguramente será neto deficitario a fin de año. No porque nosotros nos propongamos tener déficit, sino porque la inercia del gasto y la retracción de los recursos son inmanejables por la propia decisión política.

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