De manera simultánea y proporcional a la intensificación de medidas de prevención de ilícitos en alojamientos de detenidos, se agudiza el ingenio de quienes intentan burlar la seguridad para llegar con sustancias prohibidas al corazón de unidades penitenciarias en nuestra provincia.
Se conoció recientemente el caso de una mujer que terminó detenida y a disposición de la Justicia Federal, tras ser descubierta cuando intentaba suministrar drogas a un detenido, usando para ello envases de shampoo y crema de enjuague para el cabello, conteniendo marihuana y cocaína.
Similar procedimiento fue abortado no hace mucho tiempo atrás, cuando una mujer, valiéndose de un paquete de galletas, intentó proveer estupefacientes a un interno, dejando el producto en la guardia para su posterior entrega. En este caso, el paradero de la protagonista no pudo ser establecido. A la fecha, sigue siendo intensamente buscada.
Este accionar, no hace otra cosa que atentar contra el objetivo de forjar un cambio en la conciencia social de quienes viven en conflicto con la ley, procurando su reinserción en el entramado social, partiendo del principio que sostiene que todo ser humano merece una nueva oportunidad.
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