Desde el miércoles y hasta el viernes se desarrolló en Bolívar, en dependencias de la Cámara Comercial e Industrial, la 51° Asamblea Ordinaria de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas). Durante este período se renovó el Consejo Ejecutivo y sesionaron las distintas comisiones que conforman la entidad, cada una de las cuáles redactó su informe. En un intervalo de estas actividades LA MAÑANA habló con Carlos Jornet (La Voz del Interior, Córdoba), director reelecto de la entidad.
- La entidad está dinámica, obviamente siguiendo con atención y en algunos casos con preocupación la situación por la cual atraviesa la prensa argentina. Ahí confluyen distintos factores: por un lado la situación que vive la prensa en todo el mundo por la transición y el surgimiento de nuevas plataformas de comunicación, con el surgimiento de las redes sociales, el avance hacia la digitalización de los contenidos editoriales; y por otro lado con el contexto político, que en la Argentina agrega un elemento más que se profundiza también por la situación económica, donde la inflación, el ajuste de costos, la presión impositiva, arman un cóctel que hace difícil enfocarse en los nuevos desafíos que tiene el periodismo en el mundo entero.
De todos modos creemos que para la prensa escrita hay todavía un amplio horizonte por delante y lo importante es que los editores, los periodistas y el cuerpo entero de las redacciones y de las empresas periodísticas sean concientes de que deben adecuar su trabajo, su negocio, su visión y su vínculo con la comunidad a estos nuevos tiempos que se vienen.
ADEPA nuclea a diarios chicos y diarios grandes, ¿son tan disímiles las realidades económico-empresariales que viven de cara a las futuras inversiones que demanda el sector?
- Creo que hay una matriz común que une la realidad de todas las empresas periodísticas; pero hay diferencias notables entre la realidad de las grandes empresas, las medianas, algunos diarios grandes regionales del interior del país, y la situación de las pequeñas y medianas e incluso algunas micro PYMES que están manejadas por sus propios medios, en las que hay una multiplicidad de tareas que se realizan por parte de una misma persona, y a esto nosotros le damos una atención especial porque el 82 por ciento de nuestro padrón de asociados son empresas de muy pequeño tamaño económico, y eso muchas veces no se entiende desde los organismos del Estado, que mantienen una política de confrontación con la prensa independiente en su conjunto, sin ver que hay una realidad para atender que es muy urgente, muy acuciante en algunos casos, y que se ve complicada por decisiones oficiales que lejos de solucionar los problemas, los agravan.
En la comisión de libertad de prensa estuvimos analizando que la libertad de expresión y de prensa no es sólo la posibilidad de decir lo que uno quiere decir, sino que no haya represalias por ello.
Cada vez se advierten más represalias, tanto con la pauta publicitaria como con la política impositiva, que no hay respuestas a reiterados reclamos para que se dé una solución a la situación de las pequeñas y medianas empresas en materia de IVA, o la muy reciente decisión de poner fin a un convenio para la distribución de diarios a través del Correo Argentino, con unas tarifas diferenciadas que estaban vigentes desde hace muchos años, y eso hace que hoy sea muy difícil mantener las suscripciones a pueblos vecinos, y es una realidad de una prensa regional que da un servicio muy útil a centenares de miles de personas que recibían así información de pueblos vecinos, y hoy en muchos casos van a tener que dejar de obtener el diario o el periódico.
¿Cómo ven el presente del periodismo en cuanto a la libertad de prensa y qué futuro avizora en el corto plazo?
- Nos encontramos mal porque lejos de haber mejorado el contexto, se ha profundizado. Cada vez se ve una política más confrontativa, más agresiva en algunos casos, con agravios, con injurias, con descalificaciones. Hace muy poco se habló de las ‘balas de tinta’ para descalificar toda tarea periodística que intente indagar sobre la realidad de las políticas oficiales, sobre eventuales hechos de corrupción, y esto hace que sea cada vez más difícil sostener una tarea profesional sin sufrir represalias, porque cuando desde lo más alto del poder político se instala este discurso confrontativo, esto da pie a que luego vengan agresiones en algunos casos hasta físicas a periodistas o a directivos de medios por parte de algunos militantes que entienden ese discurso como una carta blanca para agredir.
Lamentablemente venimos reiterando en los últimos 6 ó 7 años un análisis que lejos de ir mejorando, se ha ido deteriorando cada vez más.
En lo tecnológico, progresivamente se avanza hacia lo multimedial. ¿Cómo ve la progresión de los medios gráficos hacia esa digitalización?
- Hay una diferencia notable entre la posibilidad y capacidad de inversión de las grandes empresas y la de los periódicos locales o regionales; pero además hay realidades distintas. Los grandes medios tienen una necesidad tal vez más urgente de avanzar hacia la multimedialidad, porque si bien tienen estructuras económicas y de recursos humanos mucho más importantes y desarrolladas, también tienen una competencia mucho más fuerte con los medios audiovisuales, con los grandes portales, con los grandes jugadores de Internet como Google, mientras que los medios locales por ahí tienen la posibilidad de un vínculo más directo con sus comunidades, tienen menos competencia porque son muchas veces los únicos voceros de comunidades muy pequeñas. Pero de todos modos desde ADEPA también los estamos ayudando a reflexionar sobre estos temas, a compartir experiencias, porque tarde o temprano los cambios sociales se van multiplicando y se van diseminando por todas las comunidades.
Esta transición hacia lo digital va a llegar con mucha más demora, tal vez, a localidades o ciudades pequeñas; pero va a llegar, y es importante que todos los medios estén al menos con una visión de qué pasos tienen que ir dando para ir acomodando sus estructuras y para ir desarrollando nuevas formas de vínculo con sus lectores habituales.
Pero lo más importante es aprender a dialogar con los lectores. Los medios tradicionales hemos tenido habitualmente una relación unidireccional con nuestras audiencias, emitíamos un mensaje y muchas veces el retorno de parte de los lectores era muy mediatizado, a través de una carta de lectores. Hoy tenemos un contacto instantáneo con los lectores, ponemos una información en nuestro sitio web y de inmediato empezamos a notar las reacciones, y si tenemos presencia en las redes sociales, esto se da con mucho mayor énfasis.
¿Vamos hacia un camino inexorable de la pérdida de la prensa gráfica?
- No, yo no hablo de pérdida de la prensa gráfica, sí que tal vez vamos a perder parte de la masividad que tuvimos en las décadas del ´80 y del ´90, que ya se ha ido deteriorando en parte. Vamos a tener que tener un cambio del lenguaje periodístico, tal vez para trabajar más en las miradas de las tendencias y no de lo que ocurrió. Hasta hace unos años los medios gráficos contábamos lo que había ocurrido en un partido de fútbol, hoy al partido de fútbol la gente lo ve 10 veces por televisión antes de recibir su ejemplar impreso, entonces la prensa gráfica tiene que ser más un faro que ilumina lo que viene que un espejo de lo que ocurrió, ese es el cambio de enfoque que tenemos que acostumbrarnos a hacer, y por ello implica un cambio cultural muy fuerte en directivos, periodistas y en todas las áreas de las empresas periodísticas.
Hay que integrarse en ese diálogo que se da en la comunidad a través de las redes sociales y que el medio esté presente allí obteniendo información, difundiendo sus contenidos y también participando de ese debate
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