Predio de Lagomarsino: “De acá no nos vamos a mover”

Predio de Lagomarsino: “De acá no nos vamos a mover”
En búsqueda de una solución a su problema habitacional, los ocupantes de un predio fiscal en la localidad de Luis Lagomarsino ya cumplieron tres días de acampe en el lugar, y afirman que no se irán hasta obtener una respuesta firme que les permita aspirar a una vivienda propia.
Desde el domingo, algunos vecinos han decidido no moverse del terreno, de cuatro hectáreas de superficie ubicado en Beliera y Finlandia. Por eso, en el lugar se amontonan algunas pequeñas carpas, mientras la gente delimita con hilos sus lotes, esperando que en algún momento esas porciones de tierra se conviertan en propias y así poder comenzar a levantar una vivienda. A unos cien metros, expectante, permanece un grupo de policías: la permanencia de ambos grupos parece no tener fecha de vencimiento.

Irma Sandoval, una de las mujeres que montan guardia en el terreno –el género femenino es mayoría- expresó a El Diario que “estamos esperando, porque todavía no vino nadie a hablar con nosotros. Ayer fuimos a entregar un petitorio a la municipalidad pero hasta ahora no vino nadie”. El texto afirma que “hemos ocupado tierras fiscales que se encuentran en estado de abandono”, porque “muchas familias con chicos no tienen un techo que los albergue, viviendo en condiciones infrahumanas”.

Sandoval afirmó que “nosotros de acá no nos vamos, porque sabemos bien que esto es fiscal. Los que estamos y perseveramos somos pocos, al principio eran muchos más, pero los que estamos acá ya tenemos los lotes marcados, estamos esperando solamente que venga alguien”. Y afirmó: “De acá no nos vamos a mover, estaremos un mes, un año, lo que sea. Seamos diez o veinte familias, nos vamos a quedar acá”.

A su lado, Elvira Barrios comentó: “Soy del barrio Beliera y hay muchos chicos que están viviendo amontonados con su madre. Muchos familiares no tienen terreno, los chicos no tienen lugar, viven cuatro o cinco familias en un lote. Las mujeres les dan lugar a sus hijos y estos a su vez tienen chicos”. A su vez, indicó que “estamos en un barrio olvidado, las calles son un desastre. Acá no queremos hacer un rancherío, sí que venga un agrimensor que divida y empezar a construir nuestras casas”.

Una característica del conflicto es que quienes acampan pidiendo una porción de tierra son vecinos de la zona, conocidos por todos los que viven enfrente y cerca del terreno.

“Somos del barrio, los policías nos ven siempre, nos encontramos en el almacén”, confirmó Elvira.

“Hace 40 años que vivimos acá, somos los mismos vecinos, las mismas caras, nuestros hijos jugaban este campo”, dijo Irma. “Con los vecinos no hay problemas, al contrario, ellos nos apoyan, nos traen agua caliente. No quieren que lleguen desconocidos. Nos prestan su baño y cuidan a los chicos”, aseguró.

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