El precio de las frutas de verano sigue muy alto. Comenzaría a bajar después de la segunda quincena.
En una recorrida hecha por este diario en verdulerías y supermercados locales, se advirtió este martes que el vaticinio hecho por los especialistas en relación con una baja de los precios para enero, todavía no se materializó. Por ejemplo, el melón blanco no baja de 15 pesos el kilo; el melón amarillo cotiza entre 20 y 23, y las ciruelas negras, entre 40 y ¡60!
El durazno, otro clásico del verano, no se vende a menos de 35. Y ojo: lo que cuesta por debajo de ese precio, no tiene una calidad aceptable. El ananá, entre 15 y 30; y el kiwi, 50 el kilo. “El durazno no sólo no bajó, sino que subió”, explicaron este martes en la verdulería La Vieja Estación, de barrio Los Bulevares. “Compramos a 380 el cajón que no tiene más de 12 kilos y, además, se desperdicia mucho”, agregaron.
Congelados. El problema del precio de la fruta de verano comenzó en agosto y septiembre, cuando dos fuertes olas polares quemaron la flor de los árboles de durazno, ciruela y damasco (especialmente de Mendoza), impidiendo que se formara la primera floración. Es por esto que lo poco que se salvó, en primavera, estaba a valores impagables.
Si bien se esperaba que a fin de año y comienzos de 2014 comenzara a entrar durazno “barato”, esto, hasta ahora, no ha ocurrido.
Recién empezó a entrar algo de uva, que por ahora está entre 30 y 35 el kilo. Una alternativa sería la manzana (que aunque no es de estación, se consigue todo el año): el kilo arranca en 12 y puede costar más de 20. La banana (de Ecuador) está en valores similares.
Lo único que se salva de los precios altos es la sandía, que aunque sufrió las atípicas heladas en Santiago del Estero, ahora bajó y cuesta unos 5 pesos el kilo.
La verdura también quema el bolsillo
La verdura verde, habitualmente de bajo valor en pleno verano, no se escapa de los aumentos. Subió todo, especialmente la lechuga, la acelga, la espinaca y hasta la remolacha, que ahora se vende a 30 pesos el kilo. Algo inusual para esta época del año.
La culpa la tendría, en este caso, la fuerte ola de calor de fin de diciembre, que afectó el crecimiento de la mayoría de los plantines.
Como algo hay que comer, la alternativa es comprar lo que está barato (o accesible). En la lista se encolumnan la zanahoria (4 pesos), la papa (desde 5), la cebolla (6) y el tomate (desde 7 el kilo).
Los zapallitos redondos, que estaban baratos hasta ahora, también aumentaron. La hipótesis también habla de que el calor extremo afectó esas plantas del cinturón verde de Córdoba.
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