Mientras los economistas del gobierno tratan de resolver con urgencia los problemas que tiene el país con los holdouts, las especulaciones del mercado crecen aceleradamente y el ciudadano se encuentra ante encrucijadas que siente directamente en su bolsillo.
Lo concreto y lo cotidiano es que en los últimos días se nota que los alimentos, productos de limpieza, bebidas y muchas otras cosas que se adquieren en los supermercados y almacenes están en franco ascenso.
Para dar algunos ejemplos, el precio de la papa en un supermercado de Hipólito Yrigoyen era ayer de $6,05 por kilo, mientras en una verdulería de Av. Rivadavia y Comandante Salas costaba 6,50 pero los dos kilos. Un limpiador abrasivo de primera marca, hace 10 días costaba $ 51, ahora 55.
El descontento de la gente se percibe cuando buscan y miran con suma atención las etiquetas de los precios. Muchos han variado la calidad de las cosas que adquieren por las segundas marcas, donde también se puede producir un engaño ya que, a veces, tienen menos cantidad que la referencia. Es decir, un producto que vale más de 40 pesos y contiene 500 gramos, en la marca de inferior calidad, cuesta 28, pero tiene 400 gramos.
Si a eso se le suma la "desaparición" de algunos comestibles, hay que destacar que en el azúcar, la yerba y la harina no existen muchas opciones de elección, pues faltan de las góndolas. Ayer a la mañana, en el súper sólo había dos marcas de azúcar y muy poca cantidad de harinas. También se notaba la falta de primeras marcas en la yerba y en los fideos secos.
En tanto, los almacenes pequeños es donde más se refleja la crisis general. Las estanterías no están muy surtidas y es frecuente ver que la gente compra poco y regatea precio.
Al mirar la historia de los últimos años, el comprador tiene todo el derecho de sospechar si la falta de algunos productos no es parte de la especulación que hacen los comerciantes, incluso las grandes cadenas. Así lo informó Diario San Rafael hace unos días, a partir de las inspecciones realizadas que mostraban acumulación de stocks en depósitos y faltantes en comercialización.
Vale aclarar que en la coyuntura inflacionaria el solo hecho de guardar mercadería produce ganancias, mecanismo especulativo muy acostumbrado en otros tiempos.
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