Durante febrero, en las pollerías, el kilo no dejó de aumentar. En algunos locales roza los $ 20. En el súper, no baja de $ 15.
Un ejemplo de esto está a la vuelta de su casa (o en la esquina, o en la otra cuadra, o al lado), donde seguro que tiene una pollería de confianza que, por estos días, ya está vendiendo el kilo más caro que a principios de febrero.
El aumento, hasta ahora, no se refleja en los supermercados, que, alcanzados por el acuerdo entre el Gobierno nacional y las grandes superficies, no pueden remarcar hasta el próximo 31 de marzo.
En el mostrador. “Hace 15 días teníamos el kilo de pollo a 14 pesos, pero lo tuvimos que aumentar porque nos subió el precio del cajón”, explicó ayer Nora López, titular de El Pollo Loco, en la avenida Juan B. Justo. “Ahora, el precio de venta nuestro es 17, pero hay otros que lo tienen a 18 ó 19, según el pollo y la zona”, aclaró.
En una recorrida realizada por Día a Día, se pudo comprobar que el aumento es generalizado y que las pollerías que tienen “súper-ofertas” no lo venden a menos de 16,50. El resto, de ahí para arriba. En Los Granaderos y Anacreonte, de barrio San Martín, por ejemplo, está al público a 17,50; lo mismo que una pollería de barrio Los Paraísos. En Mendiolaza, por caso, el kilo se consigue entre 18,50 y ¡19,50! Y en Villa Allende, como “mega-oferta”, a 17.
El aumento de los polleros, claro está, no es por voluntad propia. “Al cajón de 20 kilos lo compraba a 230 pesos hace 15 días y ahora el distribuidor me lo vende a 280”, explicó David, pollero de barrio Alem. “Aunque tengo mucha competencia por acá, no me queda otra que aumentar. Es que el precio del kilo, al público, pasó a ser ahora lo que me sale a mi de costo”, lamentó.
Pollo frito. En los supermercados, las ofertas prácticamente han desaparecido y se circunscriben sólo a pollo congelado que no se vendió bien un día y, como (en teoría) no se puede volver a freezar, se pone al costo para no perder la mercadería.
De todas formas, las ofertas, que estaban en 11 y 12,50 pesos el kilo; ahora, no bajan de 15.
El precio sale del corral. Las causas de las subas no son otras que los costos de las avícolas y de sus distribuidores. Mientras la industria se escuda en el aumento interno del precio de los cereales (especialmente del maíz), la energía y la mano de obra, los transportistas hablan de aumentos en los costos de los combustibles líquidos.
Otros factores, como el efecto del calor sobre la cría de pollos, según aseguran las avícolas, también habrían determinado una suba poco habitual de finales del verano, cuando el precio –en general– tiende a bajar.
$45, un pollo de 2,5 kg. Cada vez más caro. Un pollo de ese peso, vendido a $ 18 el kilo, cuesta ahora $ 45 pesos.
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Pavada de suba
El kilo en las pollerías de barrio pasó en 15 días de $ 15 a $ 17, en promedio. Las ofertas no bajan de $ 16,50 y, en algunas, el precio de venta alcanza $ 19,50. Los minoristas se lo atribuyen a que el cajón mayorista de 20 kilos pasó de $ 230 a $ 280.
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