El entrañable músico y apasionado de los motores, tanto así que fue acompañante de Dante Emiliozzi, falleció hoy a los 90 años. Olavarría pierde de esta manera a otro de sus “vecinos ilustres” y también con él se va una manera de sentir en la música y los motores.
Una postal del momenaje realizado en el 2009. Foto: Archivo Marcelo Kehler
Una postal del momenaje realizado en el 2009. Foto: Archivo Marcelo Kehler
"No me imaginaba un homenaje semejante. Yo trabajé porque éste era mi trabajo, tenía un sueldo y cumplí con lo que se esperaba que hiciera a cambio de él. Claro que brindé lo mejor de mí, ya fuera en el Conservatorio o en la Municipalidad. Y tampoco es que fui yo solo: siempre hubo músicos y cantantes que pusieron su cuota de profesionalismo y entrega, con los que formamos excelentes equipos de trabajos", dijo en abril del 2009 luego de un homenaje que le fue realizado en el Teatro Municipal.
Cuando se le preguntó por su pasión por la música y los motores, amores ambos correspondidos, respondió "En el último capítulo de sus consejos, Schubert dice que la música no tiene fin. Yo agrego que la mecánica tampoco tiene fin. Porque fijate que un Ford T daba 70 kilómetros y ha llegado a caminar 250. Quiere decir que tocando y tocando, todo se puede ir mejorando. Y en la música sucede lo mismo, va cambiando".
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