Prácticamente no hay señales que adviertan a alguien que está llegando a la ciudad

Prácticamente no hay señales que adviertan a alguien que está llegando a la ciudad

General Pico es la segunda ciudad en importancia en La Pampa, según las estimaciones de quienes conocen el movimiento diario está habitada por unas 65 mil personas, aunque el último Censo Nacional haya dado una cifra mucho menor. Repetidas son las quejas porque no ha evolucionado en el tiempo, porque no hay fuentes de trabajo …

General Pico es la segunda ciudad en importancia en La Pampa, según las estimaciones de quienes conocen el movimiento diario está habitada por unas 65 mil personas, aunque el último Censo Nacional haya dado una cifra mucho menor. Repetidas son las quejas porque no ha evolucionado en el tiempo, porque no hay fuentes de trabajo genuinas y porque se sostiene que el crecimiento tanto de Santa Rosa como otras localidades ha sido superior en los últimos ocho o nueve años a de esta ciudad.

 

Más allá de todas las conjeturas que se puedan hacer con o sin razón política, hay detalles que llaman la atención y que contribuyen negativamente para que un visitante o también llamado foráneo nos tenga en cuenta.

Un equipo de La Reforma se dedicó a hacer una breve recorrida por algunos de los tantos accesos que tiene General Pico y se encontró con que en ninguno de ellos existe, al menos, un cartel de bienvenida que salude a los foráneos que están arribando a la segunda ciudad de la provincia.

En la histórica Rotonda ‘El Aeroplano’ lo único que advierte la llegada a nuestra ciudad es el cartel indicador que coloca la Dirección de Vialidad, si se decide ingresar por el lateral de la Zona Franca se encontrarán con un pavimento totalmente deformado, a la derecha con importantes yuyos y en el cruce de la vías del ferrocarril, en el lado opuesto, hay un incipiente basurero. Bastante desagradable el ingreso a General Pico para quien venga, por ejemplo, por la Ruta Provincial 102 o bien por la Provincial 101.

Este detalle llama aún más la atención si se tiene en cuenta que la mayoría de las localidades de nuestra provincia, ni qué hablar en otros estados argentinos, hay arcos de entrada o accesos que dejen en claro cuál es el punto de arribo para cualquier foráneo.

Si uno sigue por la Ruta Provincial Nº 1 llega al ingreso por la calle 24, donde hace años estaba en el arco de entrada a Pico, el que fue derribado por circunstancias que hoy no vienen el caso, allí sólo se puede observar sobre mano derecha -en sentido Sur-Norte y bien arrinconado- el tanque que tiene la inscripción ‘Bienvenidos a General Pico’, pero ver ese anuncio no es sencillo y prácticamente que hay desviar la vista de la cinta asfáltica para visualizarlo.

 

Si nos posicionamos en otras de la vías de acceso a la segunda ciudad de la provincia, como puede ser la rotonda que llevaría camino a Trebolares, la cosa no cambiará. No hay ninguna inscripción de bienvenida, es decir si alguien arriba desde Capital Federal, salvo que conozca General PIco, no se enterará que ha llegado hasta que le pregunte a alguien ‘¿Dónde queda General Pico?’. En ese sector tampoco la vista nos favorece mucho y quien venga por primera vez tiene derecho a plantear dudas de cómo serán nuestras ruta adentro.

Recorriendo la Avenida Circunvalación, desde ese último punto enunciado y hasta llegar a lo que se denomina la Rotonda del Cementerio o la que nos conduce a Speluzzi, no hay ni una señalización de que se está bordeando a General Pico, a la derecha, en un determinado momento queda el Barrio Plan Federal, donde los yuyos adquieren un protagonismo singular.

Una vez en la rotonda antes nombrada, la situación es la misma que en los anteriores accesos (aclaramos que no recorrimos todos) con una particularidad: está mejor anunciado que estamos frente al barrio privado ‘Pueblo Nuevo’, antes que informado que se ha llegado a General Pico.

 

Puede parecer un detalle insignificante, pero al menos un par de accesos a nuestra ciudad tendrían que dejar en claro a los visitantes que se está arribando a la misma, deberíamos contar con un elemento distintivo en tal sentido. No somos diseñadores, ni ingenieros, ni arquitectos, o ninguno de los profesionales que seguramente sabrán más que este equipo periodístico, pero sería necesario que se piense en un pórtico de entrada a General Pico, porque a esta falencia se suma que estamos lejos de las rutas más transitadas y, por ende, desconectados de los centros urbanos más importantes del país. No es nada agradable escuchar en uno de los ingresos a esta ciudad que alguien nos pregunte: ‘¿Dónde queda General Pico?’.

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