Cansados de los socialistas que los embarcaron en las clásicas políticas de ajuste del FMI, los portugueses intentarán probar suerte ahora con el Partido Social Demócrata, de centro derecha, según las encuestas.
Mientras los últimos sondeos predicen un cambio de gobierno en las elecciones del domingo, Portugal volvió a ver ayer cómo se encarecía su acceso a la financiación en una nueva emisión de deuda pública que recaudó 850 millones de euros.
Para colocar esa suma en títulos a tres meses, el Tesoro luso debió pagar un interés del 4,96%, casi el triple de la rentabilidad exigida por los inversores hace justo un año, cuando logró 560 millones de euros a una tasa del 1,86%.
La licitación se realizó cuando sólo faltan dos jornadas de una campaña electoral dominada por los problemas financieros del país y los sacrificios impuestos por su decisión de pedir ayuda externa. Los sondeos divulgados ayer amplían los pronósticos de una victoria del Partido Social Demócrata (PSD, centro-derecha), que de confirmarse supondría un cambio de gobierno tras seis años con los socialistas en el poder.
Las dos últimas encuestas publicadas dan como vencedor al PSD, que obtiene entre el 35,5 y el 37% de los votos con una diferencia de 3,3 a 4,3 puntos porcentuales respecto a los socialistas.
Mientras los candidatos lusos volvían a reprocharse los problemas del país, el resultado de la licitación de ayer mostró que la presión de los mercados sobre la deuda pública portuguesa no disminuyó pese al rescate financiero, y que sus dudas sobre el futuro de la economía del país ibérico persisten.
De hecho, el interés de ayer superó también el registrado hace cerca de un mes, cuando la penalización a pagar a los inversores se situó en el 4,65%, según los datos facilitados por el Tesoro.
También ayer se hizo efectivo el tercer pago correspondiente al programa de ayuda externa firmado por las autoridades lusas con Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que Portugal recibió una inyección de 12.600 millones de euros sólo en la última semana.
El rescate financiero fue el eje sobre el que giró toda la campaña electoral en Portugal, a pesar de que tanto socialistas como los partidos de centro derecha disminuyeron significativamente sus referencias hacia el programa de ayuda a medida que se acerca la cita con las urnas. La evolución de los sondeos muestran que el PSD volvió a ganar fuerza después de haber perdido intensidad en las semanas anteriores, cuando la suba del Partido Socialista apuntó a un empate técnico entre los dos principales partidos lusos.
Pese a su ascenso, los conservadores liderados por Pedro Passos Coelho no parecen capaces de conseguir la deseada mayoría absoluta y los sondeos pronostican que necesitarán apoyos para gobernar.
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