El presidente disolvió el Parlamento y convocó a comicios anticipados para el 5 de junio. Advirtió que el próximo gobierno se enfrentará a una crisis económica sin precedentes
Frente a un desequilibrio en las finanzas del Estado calculado en principio en el 7,3 %, Portugal se vio obligado ayer a sumar a los números rojos más de 3.000 millones de euros en pérdidas de empresas públicas y de un banco nacionalizado que elevan el déficit al 8,6 %.
El anuncio volvió a disparar los ya muy elevados intereses de la deuda lusa, que en el caso de los bonos a cinco años tuvieron la subida más acusada y sobrepasaron el 9,5 %.
Los títulos de referencia a diez años, que habían aguantado la tendencia al alza registrada en el corto plazo, aumentaron también tres décimas, hasta el 8,33 %.
El jefe de Estado portugués, el conservador Aníbal Cavaco Silva, se reunió ayer con el Consejo de Estado, un organismo de consulta integrado por personalidades políticas. Tras el encuentro, Cavaco Silva anunció hoy que acepta la renuncia presentada el 23 de marzo por el primer ministro socialista José Sócrates, disolvió el Parlamento y convocó a elecciones anticipadas para el 5 de junio, advirtiendo que el próximo gobierno se enfrenta a una crisis económica sin precedentes
Tomé la decisión de convocar elecciones generales dada la clara degradación de la situación política, que se refleja en la creciente dificultad del gobierno minoritario y de la oposición de acordar medidas que superen los problemas económicos y sociales a los que se enfrenta Portugal, dijo.
Y advirtió: el nuevo gobierno se verá confrontado con una crisis inédita. Los problemas son tan grandes que nadie puede esperar que se van a resolver de la noche a la mañana, informó la agencia de noticias DPA.
a continuación pidió a todos los partidos que ayuden a lograr, tras las elecciones, un clima que permita superar los problemas nacionales extremadamente graves.
Los socialdemócratas, de centroderecha y el principal partido de oposición, lideran las encuestas de opinión entre el electorado luso.
Rescate
El ministro luso de Finanzas, FernandoTeixeira dos Santos, y el ministro de Presidencia, Pedro Silva Pereira, aseguraron también que se hará todo lo posible para evitar el rescate, pero la evolución de los intereses de la deuda lusa y el súbito agravamiento de su déficit fiscal hacían pensar lo contrario a numerosos expertos citados en la prensa portuguesa.
La penalización de los bonos alcanzó otra vez nuevos récords en todos los plazos y en el caso de los bonos más conservadores, a treinta años, sobrepasó la barrera psicológica del 7 %.
El ministro aseguró, en declaraciones a los periodistas, que la actualización de las cifras del déficit luso, por imperativosmetodológicos del organismo europeo Eurostat, no afecta a 2011 y se mantienen los objetivos presupuestarios exigidos por Bruselas.
La actualización de las cuentas lusas proviene sobre todo de las pérdidas, de casi 2.000 millones de euros, acumuladas por el Banco Portugués de Negocios (BPN), nacionalizado hace dos años por graves irregularidades.
Pero también se suman más de 800 millones de las empresas públicas de ferrocarriles y del metro de Lisboa y Oporto, así como 450 millones derivados de la intervención de otra entidad financiera, el Banco Privado Portugués (BPP).
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