Ante el comportamiento creciente de los ingresos nacionales, que ascendieron en el mes de noviembre a la más que considerable suma de $101.837.000.000, que representan casi el 40% más que el mismo mes del año anterior, se hace imprescindible parar con el despilfarro y el desorden en el uso de los fondos públicos en nuestra provincia.
Es imposible entender cómo con semejante masa de dinero, que ingresa todos los meses a la caja provincial, que tiene reprogramada su deuda con el Gobierno Nacional, que le significa pagar una suma ínfima de los vencimientos mensuales; tengamos un Estado prácticamente paralizado por la no prestación de los servicios públicos, debido a la falta de repuestas por parte del Vicegobernador a cargo y sus funcionarios, ante los reiterados reclamos de los empleados estatales como así también de sus prestadores.
Se hace imprescindible mejorar la administración y el control en la Administración Central, las empresas y organismos del Estado, para que los chaqueños podamos volver a tener una gestión con servicios de calidad y con las oportunidades que todos nos merecemos.
Es necesario actualizar los sueldos, debido a que el aumento de los salarios para el 2014 ha sido tremendamente inferior al incremento que ha tenido la recaudación de un solo mes.
Es necesario incrementar, con carácter de excepción, el monto de la tarjeta alimentaria, de manera que les permita comprar, a cada uno de sus beneficiarios, además de la mercadería básica para su alimentación, un bolsón navideño.
Es imposible pensar que se deba trasladar el aumento de la tarifa eléctrica a los usuarios de toda la provincia, en un porcentaje anunciado del 34%, con un servicio de tan mala calidad, contando con fondos públicos que se recaudan mes a mes.
En este marco, y contrariamente a lo que afirmaba un funcionario nacional días pasados, que existe en nuestro país una cultura del desorden y el reclamo en proximidad de las fiestas de fin de año; no será que esto se genera a partir de escuchar record y record de recaudación, mientras todos nos preguntamos: ¿donde está la plata?.
Ante este panorama, es tiempo de mejor la administración, de tener una administración más transparente; es tiempo de fijación de prioridades y que el Estado, a través de su organización, se convierta definitivamente en un generador de condiciones para que los ciudadanos podamos estar mejor.
Es tiempo de brindar previsibilidad para que los comerciantes, emprendedores, productores e industriales no tengan que estar preocupados por los hechos de inseguridad y junto a nosotros, los ciudadanos, pasar un fin de año en familia y sin sobresaltos.
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