Tras el plus de 500 pesos anunciado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para aquellos jubilados que perciban hasta 1500 pesos, el especialista en cuestiones previsionales, Pedro Figueroa, destacó el paliativo que se entrega al sector pasivo, contrastándolo con el veto aplicado a la ley que habilitaba el 82 % móvil a quienes percibían la jubilación mínima.
Figueroa explicó en primer término que la ayuda extraordinaria alcanzará tanto a jubilados como pensionados. “Hay personas que cobran jubilación y pensión a la vez. Esta vez la ayuda es más generosa porque se da por cada beneficio, siempre y cuando el mismo no supere los 1500 pesos. Si uno pasa esa cifra no lo percibe”.
Por otro lado señaló que “queda la duda sobre el acceso a este adicional para los veteranos de Malvinas. Otro dato importante es que la ayuda se amplía y toma también las pensiones no contributivas”.
Por esta razón aclaró que quien cobra la jubilación mínima en diciembre va a percibir los 1046 pesos, más 523 pesos que es el medio aguinaldo que corresponde cobrar en diciembre, y el plus anunciado de 500 pesos, haciendo un total de 2069 pesos. Este monto vuelve a los 1046 en enero, hasta el mes de marzo donde habrá un nuevo aumento por la ley de movilidad vigente. De acuerdo a lo anunciado por la Presidenta, alcanza a más de 4 millones de personas.
Figueroa asimismo dejó en claro la diferencia entre esta ayuda extraordinaria que representa una egreso fijo de dinero al ser por única vez, y el pago del 82 % móvil, que significaría la creación de un flujo de erogaciones mensuales que debe sustentarse en el tiempo. Al respecto sostuvo que la politización del debate impidió conocer con certeza si esto último era posible de afrontar por el estado con los recursos disponibles, o no. “Hasta el momento sigue la duda de si el ANSES podría soportar el pago del 82 % móvil. Creo que ninguno de los bandos, ni oposición ni oficialismo se dedicaron a estudiar profundamente el problema. Los unos sostenían que ANSES tiene plata y los otros decían lo contrario. Pero ninguno propició una comisión de técnicos en finanzas que estudien y pongan los elementos a disposición para que definan si alcanza o no, y si no es el 82 % móvil deberíamos fijar otro porcentaje. Pero ese estudio no lo hizo nadie, porque el tema evidentemente tomó un cariz político y un bando debía salir a matar al otro.
Y lamentó las expectativas generadas. “Desgraciadamente en el medio quedaron los jubilados con la ilusión y la necesidad de alcanzar el 82 % móvil. El tema se diluyó sin estudios profundos. Fue cruel, a mi juicio, como lo propusieron y como terminó”, concluyó.

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