La sesión del Concejo Deliberante reveló el realineamiento de fuerzas en el tablero político local. El bruerismo logró quórum tras un controvertido acuerdo con el "felipismo", el "macrismo" y la UCR. Camaleónico, el intendente busca despegarse definitivamente de Kirchner.
Las razones para la convocatoria de esta reunión extraordinaria eran tres proyectos de ordenanza que quedaron pendientes desde diciembre del año pasado. Pero los acontecimientos políticos sucedidos en los últimos 40 días terminaron transformando a estas razones legislativas en una excusa para que las huestes del intendente blanquearan el cambio de su estrategia: no hacer eje en el perfil municipalista, sino desembarcar en el peronismo anti K. Pero no la tendrá fácil: amplios sectores de ese espacio manifestaron su rechazo (ver aparte).
Un botón de muestra: la única concejal oficialista ausente en la sesión fue la presidenta del Partido del Progreso Social, Teresa Razzari, hasta el 30 de diciembre la más acérrima defensora de los proyectos del Ejecutivo. El reparto de espacios de poder que se vio obligado a realizar Bruera para evitar el desmembramiento de su bloque la dejó sin lugar en la integración de las comisiones.
A poco de comenzar la sesión ocuparon sus bancas las dos ediles de la Coalición Cívica, junto al GEN y al Nuevo Encuentro. El concejal denarvaísta José Ramón Arteaga estuvo ausente, así como los 4 ediles kirchneristas. Los tres proyectos de marras tuvieron la misma votación: 14 a favor, 4 en contra.
Si bien en semejante circunstancia el debate parlamentario puede parecer una anécdota, refleja el tenor de las relaciones políticas en un concejo convulsionado, en el que los cambios y reacomodamientos parecen recién comenzar.
Así, luego de la fundamentación del concejal Enrique Capparelli, nuevo vocero del bloque bruerista, respecto de las bondades de las novedades sobre el estacionamiento medido, hizo uso de la palabra la presidente del bloque de la Coalición Cívica, Susana Sánchez, que comenzó a referirse a las circunstancias político institucionales que rodearon la convocatoria a sesión. Presionada por el presidente del cuerpo, Javier Pacharotti, a ceñirse estrictamente "al expediente en cuestión", la edil le respondió con vehemencia: "Llamamos a sesión extraordinaria cuando la emergencia es el agua contaminada, de eso no se habla, para eso no hay emergencia. Este expediente y los otros dos que estamos tratando son sólo con fines recaudatorios. Se olvidan que la ciudad tiene agua con bacterias".
Más calmos, Daniel Caferra (Nuevo Encuentro) y Gastón Crespo (GEN) explicaron que la intención de la oposición siempre fue realizar aportes para mejorar las iniciativas, pero que no pensaban participar de la interna "entre el justicialismo bruerista y kirchnerista", ya que se consideraban opositores a los gobiernos nacional, provincial y municipal.
Lo que siguió fue un monólogo del oficialismo y sus aliados. La concejal Silvana Soria fundamentó el proyecto que habilita a ceder espacios públicos en arrendamiento para la colocación de antenas de telefonía celular, en cada caso "ad referéndum del Concejo". La presidente del bloque bruerista, Valeria Amendolara, presentó la expropiación del terreno que Gualtieri SA. Aquí la novedad es que desde los palcos interrumpió la sesión una persona que, mostrando la fotocopia de un boleto de compra-venta, alegó ser el legítimo propietario de esta parcela, al parecer adquirida hace dos años en un remate judicial ordenado por un juzgado de la provincia de La Pampa.







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