Polémica por el linchamiento y asesinato de un violador en Mar del Plata

Polémica por el linchamiento y asesinato de un violador en Mar del Plata
Si bien el enojo y la ira que provoca el abuso de un menor puede generar los peores deseos para quien comete la violación, la justicia por mano propia genera controversias. Especialistas analizan para INFOnews el asesinato provocado por vecinos al abusador marplatense
El hecho se conoció esta semana, y generó opiniones encontradas: un hombre fue asesinado a golpes por un grupo de vecinos enardecidos que lo encontraron abusando sexualmente de una nena de 5 años, a la que instantes antes había raptado en un almacén del barrio Belisario Roldán, de la ciudad de Mar del Plata.

La justicia por mano propia siempre es un tema polémico, sobre todo cuando se trata de episodios de abuso sexual. “Si agarran a mi hija yo lo mato” o “si le tocan un pelo a mi hermana le pego un tiro. No lo dudo” suele escucharse ante situaciones de hipotéticos abusos.

“Este tipo de episodios generan una doble sensación. Porque si bien uno siente bronca con quien abusa de un menor y puede creer que merece el peor castigo, está la ley que dice a quién, cómo, cuándo y dónde hay que castigar por el delito cometido”, explicó a INFOnews la psicóloga social, y docente universitaria, Liliana Guido.

Respecto a lo sucedido en Mar del Plata, Guido entiende que la conducta de los vecinos responde al “mundo de lo instintivo o lo primitivo” y queda por fuera de la ley. El riesgo de todo ello, es terminar “identificándose con el agresor”, es decir “convertirnos en lo que odiamos. Se censura, se castiga lo que el otro hace, pero uno hace lo mismo”.

De acuerdo a su lectura, los vecinos marplatenses se congregaron como una multitud que quiso poner un freno, un límite a la aberración que estaba cometiendo ese hombre, pero “se les fue la mano”.

Lo que sucedió, en términos de justicia por mano propia, tiene que ver con lo “impulsivo, lo abrupto, lo primitivo. En ese marco, los sujetos no se reconocen como pertenecientes a una comunidad, donde hay una ley que respetar”, concluyó la psicóloga social.

Como la justicia popular suele estar impulsada desde las impresiones más viscerales, no siempre tiene la claridad necesaria para poder determinar crímenes y culpables. Y ese es uno de los mayores riesgos. Por ello suele decirse que la justicia popular no siempre es justa. En nombre de ella se pueden cometer excesos y errores irreversibles; más allá del horror del crimen cometido.

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