Comerciantes de los barrios San Pedro y Santa Marta no ocultan su preocupación ante la inminente instalación de un local de capitales chinos. Piden que se respeten las distancias establecidas por ordenanza.
Como ha ocurrido con reclamos similares que tuvieron lugar años atrás en otros barrios y localidades, la preocupación de los vecinos apunta a lo que consideran una "competencia desleal" ante los precios que suelen manejar los súper de capitales chinos. Ante eso, y de no obtener respuestas del Municipio, no descartan impulsar un corte de ruta.
Mario Sánchez, despensero cuyo comercio estaría a 200 metros del nuevo súper, dijo estar en desacuerdo con el desembarco "porque para nosotros va a ser perjudicial, no vamos a poder competir con ellos, no vamos a poder tener los precios que manejan los supermercados chinos".
"Cuando vinieron los inspectores de Bromatología fueron a mi negocio y me preguntaron si me perjudicaba la apertura de un nuevo negocio. Yo le dije que sólo si era un supermercado chino. Ellos me dijeron que no era chino y que no era cerca. Pero ahora nos encontramos con que es muy cerca. Además todos firmamos para que no se instale", expresó el vecino.
En sentido similar se manifestó otra comerciante al poner en dudas que se estén respetando las distancias reglamentadas por la norma aprobada en 2006 por el Concejo Deliberante: "Yo estoy a una cuadra y media. Nos dijeron que había un límite de cuadras, pero no pensábamos que era tan cerca. Esto nos va a perjudicar muchísimo.
El barrio no da para competir con ese supermercado. Creo que no se está cumpliendo con las distancias que establece la ley".
Puertas adentro del nuevo local se trabaja a toda máquina en el armado de las estanterías y otros detalles. Si bien EL CIVISMO ofreció a los responsables del futuro comercio dar su versión, no obtuvo ninguna respuesta.
LEY
El 21 de diciembre de 2006, el Concejo Deliberante aprobó la modificación de la ordenanza 4959. Allí se establece un radio de protección para el otorgamiento de la habilitación de establecimientos comerciales dedicados a la venta de productos alimenticios y no alimenticios, en la modalidad autoservicio, que superen los 100 metros cuadrados cubiertos.
A los fines de evitar superposición o saturación comercial con locales ya habilitados, la norma estipula "una distancia que es proporcional a los metros cuadrados cubiertos del local a habilitar, partiendo de un radio de 150 metros para el centro de Luján".
Para los barrios y localidades se parte de 200 metros "contados de los límites perimetrales del inmueble, y así proporcionalmente hasta llegar a los 900 metros cuadrados".
El tratamiento del tema en el Concejo surgió luego de varios inconvenientes y reclamos vecinales ante el desembarco de súper chinos en barrios y localidades. El conflicto más reciente data de varios años, todavía durante el gobierno de Prince, y surgió en la localidad de Pueblo Nuevo, donde finalmente el comercio terminó por abrir sus puertas.
Esa situación problemática no es exclusiva de Luján. A fines del mes pasado, el diario La Nación publicó una nota donde se indica que en el interior del país se abre un supermercado chino cada dos días, "y cada uno factura un promedio de 6 mil pesos diarios".
En el mismo informe se recurre a datos proporcionados por la consultora CCR para asegurar que en 2000 había en el país mil autoservicios de capitales asiáticos, mientras que en la actualidad esa cifra se calcula en 7.200.
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