Diputados socialistas se niegan a votar la procreación médicamente asistida
Por Luisa Corradini |
PARÍS.- Un ex militante trotskista francés, Jean-Christophe Cambadélis, empleando los mismos argumentos éticos que invoca la Iglesia Católica, encabeza la rebelión de 27 diputados socialistas que se niegan a votar la procreación médicamente asistida (PMA) para los futuros homosexuales casados.
Es el primer peso pesado de la mayoría presidencial francesa que no dudó en lanzarse a la arena: desde el 16 del actual envió el primer ataque desde su blog al estimar que el combate "natural" a favor del matrimonio gay no debería "ir más lejos", abriendo las puertas a la procreación asistida.
Ayer, después de que el grupo socialista en la Asamblea Nacional aprobó el texto del proyecto que se tratará en enero, Cambadélis persistió: "El texto gubernamental a favor del matrimonio para todos es un gran avance del derecho a la igualdad".
"Soy partidario de la libertad ordenada. Es perfectamente posible querer y educar chicos cuando se vive en una pareja homosexual. Pero son necesarios un hombre y una mujer para hacer un chico. La exigencia de igualdad no puede atropellar a la naturaleza, a riesgo de provocar complicados problemas para nuestra sociedad", estimó.
Su gran temor es que la PMA conduzca en algún momento a la gestación mediante terceros y la legalización de las madres portadoras. Ambos recursos están estrictamente prohibidos en Francia. Para Cambadélis, "si se acepta la posibilidad de recurrir a la PMA para las mujeres, es obvio que no se podrá resistir a la misma exigencia de los hombres homosexuales".
"El diputado de París, así como los otros 26 parlamentarios que se oponen a esa enmienda, que será discutida el 29 de enero en el Parlamento, señala que la PMA "no figura entre las 60 promesas de campaña del presidente François Hollande" y denuncia la manipulación del presidente del bloque, Bruno Le Roux, que los privó de opinar en un debate tan sensible.
"Somos 296 miembros del grupo y muchos no pudieron expresarse", afirman en una carta enviada a Le Roux.
La promesa socialista de transformar en ley el matrimonio y la adopción para las parejas homosexuales dividió profundamente a la sociedad francesa, mucho más conservadora en cuestiones de sociedad que la mayoría de sus vecinos europeos.
La actitud de esa figura política de primer nivel, que militó durante su juventud en las filas trotskistas, se transformó en símbolo de las diferentes líneas de fractura que atraviesan al cuerpo social.
Esa división se agudizó todavía más con la propuesta de incluir el derecho a la PMA en el texto de ley. Desde entonces, partidarios y opositores se manifestaron en forma multitudinaria.
Marchas
El domingo, cerca de 100.000 personas invadieron las calles de París "en defensa de la igualdad y para denunciar la homofobia que resurgió en las últimas semanas".
En noviembre, una cantidad similar -inspirados por la Iglesia Católica- se manifestó en contra de la reforma. El pasado 8, otros miles de opositores desfilaron en cinco ciudades importantes del país.
Para el 13 de enero está prevista una nueva movilización nacional, a la que deberían sumarse personalidades políticas de todo el arco de la derecha.
Según un último sondeo del instituto Ifop, una gran mayoría de franceses (60%) está a favor del matrimonio gay, pero sólo el 46% se declara favorable a la adopción.
Ginecólogos y responsables de centros de ayuda médica a la procreación consultados por la Asamblea Nacional señalaron numerosas cuestiones que plantearía la legalización de la PMA.
Entre ellas, cuál será la relación entre hijos engendrados por ambas mujeres de la pareja, pero sin lazos biológicos entre sí, a menos que el donante sea el mismo. También se planteará el acceso a los orígenes, ya que en Francia la donación de esperma es anónima.
El legislador también deberá decidir qué hacer ante demandas de las mujeres solas que quieran someterse a la PMA. En España, el 45% de las solicitudes provienen de ese sector de la población.
También deberá ocuparse del papel del médico. Muchos practicantes evocaron la posibilidad de recurrir a una "cláusula de conciencia" que -como sucedió cuando se legalizó el aborto- exime de la intervención a aquellos que lo deseen..
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