Asociaciones italianos repudiaron el traslado. El Gobierno apura los trabajos para colocar la obra de Juana Azurduy.
Casi dos años después de que lo desarmaran y dejaran sus piezas desparramadas detrás de la Casa Rosada, comenzaron a llevarse las partes del monumento a Colón. Pero lo que no se sabe es adónde las trasladan. Así lo denunciaron diversas entidades de la comunidad italiana y la asociación civil Basta de Demoler, quienes ayer se manifestaron en contra de su mudanza. Mientras tanto, el Gobierno nacional quiere apurar los trabajos para poder inaugurar el monumento a Juana Azurduy el 12 de julio.
Según los vecinos, desde hace algunos días se ve movimiento detrás de la rejas que cierran la plaza. Algunos operarios catalogaron las piezas y apareció una pequeña grúa, con la que estuvieron subiendo los bloques de mármol de Carrara en enormes camiones.
“Están trasladando el monumento y no sabemos dónde. Nosotros seguiremos bregando por lo mismo: Colón en su lugar”, sostuvo una de las 100 personas que protestaban ayer frente a la Casa Rosada. En medio de la convocatoria, se escucharon cánticos italianos y también se enunciaba a viva voz: “Colón no se va, Colón se queda acá”.
El gobierno nacional había acordado con la Ciudad que se encargaría del traslado y el montaje de la escultura en su nueva ubicación, en un espigón frente al Aeroparque metropolitano. Esos trabajos costarían 25 millones de pesos. Pero en el lugar sólo hay un cerco y un cartel que anuncia “Puesta en valor del Monumento a Cristóbal Colón”. Resulta que todavía no comenzó la obra para apuntalar el suelo en esa nueva ubicación. Ese trabajo es imprescindible para poder colocar el pedestal y la obra de mármol, que pesa 620 toneladas y fuera inaugurada en 1921.
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