Desde el gabinete se acompaña a distintos dirigentes con armado distrital. La estrategia de juntar tropa propia ligada a los sueños de vicegobernación de muchos. Con intenciones hay muchos, pero las chances de cada uno dependen de los acuerdos en el FpV
De todos modos, hombres de su gabinete empiezan a ver con interés el armado en determinados lugares, para fortalecer el proyecto, pero también para contar con sus propias escuadras dentro del frondoso espacio peronista.
Funcionarios de segunda línea, algunos con trayectoria en sus lugares de origen y otros con la intención de “empezar a ser una alternativa”, encuentran un nido protector en el oficialismo bonerense, que los acompaña en el proceso distrital. Algunos ministros alimentan así a varios pollos que, desde el nido provincial, pretenden crecer.
De esos pollos, unos quizá terminen como candidatos, otros solamente se conformarán con colocar en la discusión del pago chico a su espacio y, si pueden, colar concejales o legisladores provinciales. En todos los casos empezarán a sumar para sí mismos, y contribuirán a engordar el harén político de sus actuales jefes.
Los pasos políticos del sciolismo son celosamente custodiados por el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y será difícil, sin un aval del mismo (léase sin el aval del Gobernador), impulsar candidatos por motu propio de parte de cualquier ministro. No obstante, en algunas carteras donde habitan sueños de vicegobernación, se empuja, acompaña y adhiere a candidaturas distritales que en muchos casos, se sabe, terminarán en meras intenciones, ya sea por el peso de los caciques o por los acuerdos finales del oficialismo.
Ensimismado en la premisa de no mostrar fisuras, el entorno de Gobernador negará roces por las postulaciones locales, por más que haya más de un aspirante con respaldo de diferente ministro en el mismo distrito. Hay movimientos capaces de generar broncas y reproches, que en todos los casos deberán solucionarse antes de eclosionar.
Cristina Alvarez Rodríguez, Mario Oporto y Alejandro Arlía tienen cosas en común, como haber creado espacios de discusión política con la intención de referenciarse y referenciar, y tener la intención de acompañar a Scioli en la fórmula.
También Baldomero Cacho Alvarez aspira a la vice, montado en un método más tradicional, con anclaje en su larga trayectoria como protagonista en la Tercera sección. Si le preguntan si quiere ser él, Martín Ferré dirá “por qué no”. Las chances, en verdad, son difíciles para todos, pero siempre habrá esperanzas mientras las listas estén vivas.
Varios funcionarios provinciales arman de a poco su propia escuadra, a lo mejor con más apuesta al futuro que al presente. Intentarán, además de jugar la suya, tener un concejal acá, un legislador allá y, quizá, alguna intendencia. Puede parecer poco, pero es mucho antes que nada.







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