Aseguran que SENASA sabía de la plaga desde setiembre del año pasado y recién informa ahora, justo a 10 días de la cosecha. Esta tarde a las 17 en la explanada de Casa de Gobierno exigirán medidas oficiales que los protejan, caso contrario amenazan con manifestarse en los actos vendimiales.
Los productores estaban muy enojados por la falta de información y porque, según comentaron en la reunión, el dato era conocido por SENASA desde setiembre del año pasado y recién se conoce ahora, justo a 10 días de la cosecha. Muy enojados, decidieron reunirse esta tarde a las 17 en la explanada de Casa de Gobierno para exigir medidas oficiales que los protejan, caso contrario amenazan con manifestarse en los actos vendimiales.
La "polilla de la vid" convive con la producción europea desde hace 200 años. En América tiene asiento sólo desde hace pocos años en Estados Unidos y en Chile. Esta plaga tiene tres generaciones al año y ataca la floración, el grano verde y luego el grano maduro. El mayor mal producido es que por los agujeros que deja entra la humedad a todo el racimo. No afecta la salud humana ni la elaboración de vinos pero si es detectada por los controles exigentes del mercado mundial, el país exportador queda seriamente lesionado en su prestigio.
Según explicaron los profesionales del INTA, hace unas semanas atrás el SENASA colocó celdillas en algunos puntos estratégicos de la provincia para detectar la presencia de plagas. Y precisamente quedaron entrampadas las pequeñas mariposas de la "polilla de la vid" en la segunda quincena de febrero pasado en la localidad de Cruz de Piedra, departamento de Maipú. En pocas palabras esta es la confirmación que Mendoza tiene una nueva plaga que la autoridad competente, al parecer, tarda en aceptar e informar.
Esta información es vital para la toma de decisiones de todos los sectores vitivinícolas. Por ejemplo, una de esas determinaciones es que el gobierno posiblemente decida establecer un "cerco", una "barrera" alrededor de Maipú y no deje que la uva vaya a bodegas fuera del área delimitada porque significaría facilitar la expansión de la plaga. Los productores presentes en la reunión pusieron el grito en el cielo porque de esa manera no podrán llevar sus uvas a las bodegas que son sus clientes y que están lejos de Maipú.
Y, obviamente, de inmediato manifestaron que "esto es un negocio armado a propósito". "Si no nos dejan sacar la uva del departamento, las tres bodegas que responden a capitales concentrados, americanos, portugueses y chilenos, nos comprarán la uva al precio que se les dé la gana y harán un negocio extraordinario". Luego de consideraciones técnicas y económicas, llegaron a la conclusión que lo mejor que podría hacer el gobierno es realizar la cosecha actual en forma normal y luego ponerse a trabajar duramente con los productores para combatir la plaga que viene de Chile.
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