Policías saturados, la otra cara de la crisis de seguridad

Policías saturados, la otra cara de la crisis de seguridad
Las “puebladas” de Junín y Capilla del Señor dejaron al descubierto que la crisis bonaerense no es solo en el sector docente. Las autoridades policiales parecen estar “al borde de un ataque de nervios” atrapadas en medio de la falta de personal, el malestar por el recargo de servicios de los agentes, los sueldos magros y las exigencias de los dirigentes políticos.
Para evitar que el detonante de estas revueltas sea algún hecho que la policía pudo haber evitado, las autoridades exigen a sus hombres redoblar el trabajo de prevención.

Pero justamente allí nace el disparador de la otra parte: la escasez de uniformados provoca que además de su turno diario, cada agente deba cumplir 6 horas extras por día. Cumplimiento al que se ven obligados por la recarga de servicio, recibiendo por cada una de esas horas apenas 14 pesos. En la mayoría de los casos esta obligación deriva en la suspensión de los días de franco.

Cordialidad

Tras los ataques a los edificios comunales y comisarías de Junín y Exaltación de la Cruz, en la última semana el Municipio del Pilar convocó a dos reuniones que fueron denominadas cónclaves del comité de crisis.

Ambos encuentros fueron encabezados por el intendente Humberto Zúccaro, que pidió esfuerzo y dio directivas a su gabinete, a los Foros de Seguridad, los comisarios de todas las dependencias y los titulares de las jefaturas Departamental y Distrital, Adrián Bonda y Jorge Aguilar, respectivamente.

Las reuniones tuvieron carácter de privadas, pero hacia afuera denotaron la gran preocupación existente.

El año político, con elecciones legislativas y las campañas asomándose, está condimentado con las suspicacias sobre movimientos con intenciones desestabilizadoras, que ponen en alerta a dirigentes y funcionarios del orden.

Según fuentes oficiales, Zúccaro ofreció a los jefes de la fuerza poner a disposición todas las herramientas necesarias para mejorar el accionar policial. Incluso no descartaron la posibilidad de que el Municipio pueda hacerse cargo de algunas necesidades financieras de la fuerza. Más allá de los aportes que ya está haciendo.

Pero al mismo tiempo, el jefe comunal les reclamó la urgencia de recomponer la relación de la policía con los vecinos, para lo cual pidió “un trato cordial con la gente”.

Las mismas fuentes recalcaron que los jefes policiales hacen hincapié en un “cambio de actitud”, desde la responsabilidad a la hora de actuar, hasta en un buen trato con los frentistas.

Economía

Desde los foros de seguridad el reclamo de más agentes y más herramientas, como patrulleros, sigue vigente. Incluso con el pedido de la instalación de una escuela de policías para el distrito, que le aseguraría incorporaciones a las dependencias locales.

Esa necesidad de sumar uniformados se refleja en la realidad diaria, que muestra un desgaste humano y la saturación de trabajadores exigidos, que no ven su esfuerzo reflejado en el sueldo que a fin de mes llevan a sus casas.

Un policía bonaerense recién ingresado percibe una paga cercana a los 3.300 pesos por su trabajo de 8 horas diarias, a lo que le suma 6 horas extras, denominadas CORE, obligatorias por recarga de servicio, con un pago de 14 pesos por cada una de ellas.

Actualmente, los agentes del orden cumplen el tope de extras que son 120 al mes y suman las denominadas horas POLAR que tienen el mismo valor, pero con un 10% adicional que va al seguro policial.

A las claras está que la situación de la falta de recursos en las comisarías, junto a los malos sueldos, son las principales problemáticas de la fuerza y las exigencias para que se cumpla con las demandas. Todo lleva al malestar de trabajadores que deben redoblar su labor, ante una sociedad que ya no los respeta y los señala.

1.680

pesos recibe un policía bonaerense por mes, por sus 120 horas extras trabajadas durante los 30 días.

Sin cajas

A la falta de hombres y el desgaste de los agentes, se les agrega una nueva preocupación monetaria a los comisarios. A raíz de la crisis financiera, desde el Gobierno bonaerense dejaron de enviar el dinero para las denominadas “cajas chicas” de cada dependencia.

Ese monto, destinado al mantenimiento edilicio, entre otras cosas, son gastos que actualmente deben resolver los titulares de cada comisaría.

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