Desde la Seccional 14 contabilizan ya cuatro viajes con la participación de una veintena de efectivos en cada uno.
De Huacalera hasta el tramo del río Papa Chacra donde fueran arrastradas Rosalía Urbina y su hija hay doce horas de camino. “Caminando a buen paso, son dos horas más allá de la Escuela de Yala de Monte Carmelo”, relata uno de los policías de la seccional tilcareña que participó de la búsqueda de los cuerpos.
Desde la Seccional 14 contabilizan ya cuatro viajes con la participación de una veintena de efectivos en cada uno. A la labor se suman bomberos locales, de San Salvador de Jujuy y policías de otras seccionales de la regional. Hasta ayer se esperaban noticias de una partida que bajaba desde Pampichuela, Departamento de Libertador, ya que el paraje del siniestro se encuentra a medio camino entre la Quebrada y las Yungas.
Se supo que cada uno de los operativos dura entre tres y cuatro días y que una vez buscadas en un sitio, tienen que dar rodeos de horas por los cerros para seguir algunos metros más abajo. A esa dificultad geográfica, que algo más al Este incluye una cascada de 40 metros de caída, se le agrega que no ha parado de llover desde que comenzó el trabajo.
Las sospechas más optimistas se desvanecieron cuando llegaron a la Seccional 14 lo que debieran ser prendas de vestir de la joven. Los trozos de tela estaban ya en uno de los despachos pero nada de los cuerpos que, a juzgar por el piso de laja por el que corren las aguas, se entiende que no aparecerán enteros. La labor es ardua con una perspectiva que no permite esperar sino lo peor. Uno de los efectivos actuantes, para describir las casas de la zona nos dijo “allí la gente vive como comadrejas”, haciendo referencia a los sitios donde construyen las viviendas. El lunes se esperaban noticias de la llegada de los efectivos de Libertador al lugar del siniestro, mientras un grupo encabezado por el jefe provincial de Bomberos estaba trabajando en la zona y otro, de la Seccional de Tilcara, estaba pronto a salir.
Las fuentes consultadas afirman no tener una estimación de cuánto pudieron haber sido arrastrados los cuerpos, ni de dónde ni cuándo podrían ser halladas.
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